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Ricardo Ordóñez /ICAL - Pablo Arribas, escritor y ex presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Burgos
Pioneros del Camino (III) - Pablo Arribas: “El Camino por antonomasia es el francés, y todo lo que queramos ganar en extensión lo vamos a perder en intensidad”
Carmen Viñas -
El escritor burgalés, gran estudioso del Camino y uno de sus pioneros en la región, arremete contra las instituciones que aprovechan “el prestigio” de la ruta y espera que quienes disfrutan de ella como turistas “regresen como peregrinos”
Dice lo que piensa, pese a quien pese. A sus 75 años, Pablo Arribas, uno de los pioneros del Camino de Santiago en Castilla y León, defiende con vehemencia que el auténtico camino es el Francés -“el resto son afluentes, caminos de acercamiento”-, por lo que critica cierta “picaresca institucional” a la hora de revitalizar tantas rutas y aprovecharse de su prestigio. Su obra ‘Pícaros y picaresca en el Camino de Santiago’, una de las de referencia en su ámbito, será traducida este año al francés, lo que supone una gran satisfacción para este funcionario ya jubilado, gran estudioso de la ruta jacobea, que fue el primer presidente de la Asociación de Amigos del Camino en Burgos cuando se creó en 1987.
¿Este año con la crisis habrá más pícaros en el Camino?
Sí, indudablemente, la necesidad hace que haya gente que busque en el Camino vacaciones más o menos baratas. Los hospitaleros que se encargan de los albergues reconocen que la mayoría de los que están viniendo hasta ahora no son peregrinos, y que hay un número muy importante de simples ociosos, curiosos y aprovechados.
¿Por qué cree que tuvo y sigue teniendo tanta acogida ‘Pícaros y picaresca en el Camino de Santiago?
Quizá por la variedad, por la sistematización de los pícaros, una figura muy típica hispánica, hasta el punto que no tiene traducción directa en otros idiomas. Para la traducción al francés de este mismo libro han tenido que acudir a cuatro palabras para definir al pícaro. Aparte de los que van andando, lo peores son los que acechan el paso de los peregrinos para enriquecerse: los mesoneros, los dueños de castillos, judíos cambistas, toda aquella gente que se aprovecha con malas artes del ‘ave de paso a garrotazos’. Y también la iglesia, con la que he sido un poco indulgente, pero que también se aprovecha con reliquias de dudosa procedencia que da grima oír hablar de ellas como plumas del Arcángel San Gabriel, trozos de la Puerta del Paraíso, de la cuna del Niño Jesús, de gotas de leche de la Virgen María, de las barbas de San Pedro, o del prepucio del Niño Jesús. Quizá haber intentado encontrar en el abuso del prestigio del Camino, que todo el mundo se quiere apuntar.
Usted ha llegado a afirmar que el sueño de un pícaro lo hace realidad el Camino francés, y que la senda jacobea se dan todas las condiciones para ello, ¿pero se siguen dando?
Sí, desde la más alta picaresca, como el uso y abuso de la Xunta de Galicia con el Xacobeo. Se llega a decir que el 11 por ciento del PIB de Galicia procede del Camino de Santiago y del fenómeno jacobeo, lo cual es un disparate. Y hasta el pícaro que no me imaginaba nunca que fuera a salir, el aprovechado de esto, pues también ha habido gente que ha ido de gorra a albergues o ha hecho alguna judiada en los que son de pago como meter en la caja del dinero una aspirina.
¿Cuántos tipos de pícaros hay ahora?
Podíamos decir que el institucional ha ido en ‘crescendo’ porque se dan las circunstancias, el turismo es una fuente de ingresos excepcional. Y las otras formas... está el que va haciéndose el pobre y no lo es, y va engañando en los albergues de aportación voluntaria, el que aprovecha también la espontaneidad del Camino para robar a otros. El pícaro no es que sea un ladrón, pero hay pícaros ladrones, que se ganan la voluntad de la gente. La movilidad del peregrino, el barullo y las distintas lenguas se siguen prestando a la trapacería, al engaño, bajo diversas formas, especialmente en los albergues grandes, en los más pequeños es más difícil.
Pero hay lobos porque hay corderos...
Sí exactamente. Se aprovechan de la buena fe de la gente. Hemos detectado sitios donde incluso había tres precios: uno para los vecinos, otro para los turistas y otro para los peregrinos. Suele darse aquello de ‘Ave de paso, a garrotazos’.
¿El Camino como producto turístico es una garantía de futuro?
Decía un sociólogo que quien se dedica a hacer de su vida un desenmascaramiento, víctima de su oficio, acaba viendo enmascarados por todas partes, por eso agradezco el cambio de tercio, porque alguien va a terminar pensando que en el Camino no hay más que pícaros. Hay una visión del Camino auténtico, que es la que narró el presidente Herrera en Roncesvalles, que más que propia de un político es de un peregrino auténtico, espiritual, ese peregrino que admiraba Guido de Borgoña y que hemos admirado todos, el que no pide nada, no exige nada y agradece todo lo que le dan. Mi sueño es que todos los que pasan como turistas regresen algún día como peregrinos para que puedan detenerse en el Camino, en los olores, en los aires, tengan esa ocasión de meditar lo que es el Camino.
Si la despoblación sigue azotando estas tierras, ¿cuál será el estado del Camino dentro de una década?
Coincide que no hay crisis en ninguno de los pueblos del Camino, curiosamente, si tuviera que hacerse unas manchas en la península ibérica de donde no existe crisis, sería en los pueblos del Camino, porque se han abierto en todos ellos albergues, refugios, restaurantes, etc. Y algunos con éxito notabilísimo como Belorado, Atapuerca, Tardajos, Castrojeriz, Hontanas, por ejemplo. Se da una vida notable, aunque este atípico invierno desparramado hace que se desanime la gente, pero se puede ver auténtica vida en el Camino.
¿Cuáles son sus riesgos?
Tiene un riesgo grande. El Camino es un ensayo, enseña más que los libros, pero si lo edulcoramos será un camino inauténtico del que no se podrá obtener una enseñanza válida. Necesita silencio, aspereza, autenticidad, no que cada equis kilómetros aparezca un ‘ángel del Camino’. El peregrino necesita otra cosa, la aventura, la oportunidad de meditar, de ir madurando, de disfrutar con esa fraternidad e igualdad. Se corre el grave riesgo de que esto desaparezca y que lo haga por un exceso de facilidades. No hay que olvidar que se daba la indulgencia porque se reconocía que se había hecho un esfuerzo, un sacrificio, porque era muy caro y muy duro hacerlo, y esa idea del sacrificio andando parece haberse perdido. Me maravilla la gente que acaba dándole tan poca importancia.
¿Se está dando el paso, sociológica e intelectualmente hablando, a una nueva generación en el Camino?
Puede salir algún ratón nuevo de biblioteca, pero muy jóvenes no los veo. Hay gente que tiene interés, pero hay que tener mucho tiempo y dedicación. El Camino tiene aún facetas sorprendentes, por investigar. A mí sí me gustaría que gente joven tomase el relevo, pero que fueran conscientes de que no se escriben libros enchufando internet, hay que tener vivencias y hablar con la gente.
Del Camino francés hemos pasado a revisar y revitalizar prácticamente todos los caminos históricos e incluso los tradicionales...
El Camino de Santiago es por antonomasia el Camino francés, y todo lo que queramos ganar en extensión lo vamos a perder en intensidad. He defendido en congresos incluso internacionales que lo mismo que se dice que por todos los caminos se va Roma, de ningún modo se puede decir eso del Camino de Santiago, y mucho menos nos interesa a nosotros. El Camino de Santiago es como el río Duero, que tiene muchos afluentes, pero que no son el río Duero, son caminos de acercamiento, pero no el Duero. Por ejemplo, con el Camino más controvertido, el del Norte, no existen antecedentes.Además, si el Camino era penosísimo, había que recorrer el doble de kilómetros que por tierra de campos, no había instituciones hospitalarias, estaba todo el día lloviendo, no había impermeables, los curtidos de las botas eran malas, y ¿dónde se quedaban a comer, dormir y secarse? Si no había modo... que no vengan ahora con bobadas. Además, lo saben de sobra, pero ahí está esa picaresca institucional de querer venderse.
Pues están decididos a revitalizarlo...
Sí claro, todo el mundo, los beneficios fiscales animan mucho. Doy fe que cuando estuve trabajando hace años en el País Vasco empecé con lo de la peregrinación, y allí tenía ningún interés en el Camino, en ninguna provincia. Lo mismo en Cataluña, por donde sí pasaba el Camino de Santiago, tenían antecedentes, sin embargo, no le prestaban ninguna atención. En la última reunión de las asociaciones jacobeas en Zaragoza, la presidenta de los amigos del Camino de Santiago de Barcelona decía que la ‘Generalitat’ había empezado a preocuparse por el Camino porque había visto una fuente de ingresos y no quería perdérsela. O sea que, claramente, vascos y catalanes se están volviendo peregrinos porque ven el dinero.
Dice lo que piensa, pese a quien pese. A sus 75 años, Pablo Arribas, uno de los pioneros del Camino de Santiago en Castilla y León, defiende con vehemencia que el auténtico camino es el Francés -“el resto son afluentes, caminos de acercamiento”-, por lo que critica cierta “picaresca institucional” a la hora de revitalizar tantas rutas y aprovecharse de su prestigio. Su obra ‘Pícaros y picaresca en el Camino de Santiago’, una de las de referencia en su ámbito, será traducida este año al francés, lo que supone una gran satisfacción para este funcionario ya jubilado, gran estudioso de la ruta jacobea, que fue el primer presidente de la Asociación de Amigos del Camino en Burgos cuando se creó en 1987.
¿Este año con la crisis habrá más pícaros en el Camino?
Sí, indudablemente, la necesidad hace que haya gente que busque en el Camino vacaciones más o menos baratas. Los hospitaleros que se encargan de los albergues reconocen que la mayoría de los que están viniendo hasta ahora no son peregrinos, y que hay un número muy importante de simples ociosos, curiosos y aprovechados.
¿Por qué cree que tuvo y sigue teniendo tanta acogida ‘Pícaros y picaresca en el Camino de Santiago?
Quizá por la variedad, por la sistematización de los pícaros, una figura muy típica hispánica, hasta el punto que no tiene traducción directa en otros idiomas. Para la traducción al francés de este mismo libro han tenido que acudir a cuatro palabras para definir al pícaro. Aparte de los que van andando, lo peores son los que acechan el paso de los peregrinos para enriquecerse: los mesoneros, los dueños de castillos, judíos cambistas, toda aquella gente que se aprovecha con malas artes del ‘ave de paso a garrotazos’. Y también la iglesia, con la que he sido un poco indulgente, pero que también se aprovecha con reliquias de dudosa procedencia que da grima oír hablar de ellas como plumas del Arcángel San Gabriel, trozos de la Puerta del Paraíso, de la cuna del Niño Jesús, de gotas de leche de la Virgen María, de las barbas de San Pedro, o del prepucio del Niño Jesús. Quizá haber intentado encontrar en el abuso del prestigio del Camino, que todo el mundo se quiere apuntar.
Usted ha llegado a afirmar que el sueño de un pícaro lo hace realidad el Camino francés, y que la senda jacobea se dan todas las condiciones para ello, ¿pero se siguen dando?
Sí, desde la más alta picaresca, como el uso y abuso de la Xunta de Galicia con el Xacobeo. Se llega a decir que el 11 por ciento del PIB de Galicia procede del Camino de Santiago y del fenómeno jacobeo, lo cual es un disparate. Y hasta el pícaro que no me imaginaba nunca que fuera a salir, el aprovechado de esto, pues también ha habido gente que ha ido de gorra a albergues o ha hecho alguna judiada en los que son de pago como meter en la caja del dinero una aspirina.
¿Cuántos tipos de pícaros hay ahora?
Podíamos decir que el institucional ha ido en ‘crescendo’ porque se dan las circunstancias, el turismo es una fuente de ingresos excepcional. Y las otras formas... está el que va haciéndose el pobre y no lo es, y va engañando en los albergues de aportación voluntaria, el que aprovecha también la espontaneidad del Camino para robar a otros. El pícaro no es que sea un ladrón, pero hay pícaros ladrones, que se ganan la voluntad de la gente. La movilidad del peregrino, el barullo y las distintas lenguas se siguen prestando a la trapacería, al engaño, bajo diversas formas, especialmente en los albergues grandes, en los más pequeños es más difícil.
Pero hay lobos porque hay corderos...
Sí exactamente. Se aprovechan de la buena fe de la gente. Hemos detectado sitios donde incluso había tres precios: uno para los vecinos, otro para los turistas y otro para los peregrinos. Suele darse aquello de ‘Ave de paso, a garrotazos’.
¿El Camino como producto turístico es una garantía de futuro?
Decía un sociólogo que quien se dedica a hacer de su vida un desenmascaramiento, víctima de su oficio, acaba viendo enmascarados por todas partes, por eso agradezco el cambio de tercio, porque alguien va a terminar pensando que en el Camino no hay más que pícaros. Hay una visión del Camino auténtico, que es la que narró el presidente Herrera en Roncesvalles, que más que propia de un político es de un peregrino auténtico, espiritual, ese peregrino que admiraba Guido de Borgoña y que hemos admirado todos, el que no pide nada, no exige nada y agradece todo lo que le dan. Mi sueño es que todos los que pasan como turistas regresen algún día como peregrinos para que puedan detenerse en el Camino, en los olores, en los aires, tengan esa ocasión de meditar lo que es el Camino.
Si la despoblación sigue azotando estas tierras, ¿cuál será el estado del Camino dentro de una década?
Coincide que no hay crisis en ninguno de los pueblos del Camino, curiosamente, si tuviera que hacerse unas manchas en la península ibérica de donde no existe crisis, sería en los pueblos del Camino, porque se han abierto en todos ellos albergues, refugios, restaurantes, etc. Y algunos con éxito notabilísimo como Belorado, Atapuerca, Tardajos, Castrojeriz, Hontanas, por ejemplo. Se da una vida notable, aunque este atípico invierno desparramado hace que se desanime la gente, pero se puede ver auténtica vida en el Camino.
¿Cuáles son sus riesgos?
Tiene un riesgo grande. El Camino es un ensayo, enseña más que los libros, pero si lo edulcoramos será un camino inauténtico del que no se podrá obtener una enseñanza válida. Necesita silencio, aspereza, autenticidad, no que cada equis kilómetros aparezca un ‘ángel del Camino’. El peregrino necesita otra cosa, la aventura, la oportunidad de meditar, de ir madurando, de disfrutar con esa fraternidad e igualdad. Se corre el grave riesgo de que esto desaparezca y que lo haga por un exceso de facilidades. No hay que olvidar que se daba la indulgencia porque se reconocía que se había hecho un esfuerzo, un sacrificio, porque era muy caro y muy duro hacerlo, y esa idea del sacrificio andando parece haberse perdido. Me maravilla la gente que acaba dándole tan poca importancia.
¿Se está dando el paso, sociológica e intelectualmente hablando, a una nueva generación en el Camino?
Puede salir algún ratón nuevo de biblioteca, pero muy jóvenes no los veo. Hay gente que tiene interés, pero hay que tener mucho tiempo y dedicación. El Camino tiene aún facetas sorprendentes, por investigar. A mí sí me gustaría que gente joven tomase el relevo, pero que fueran conscientes de que no se escriben libros enchufando internet, hay que tener vivencias y hablar con la gente.
Del Camino francés hemos pasado a revisar y revitalizar prácticamente todos los caminos históricos e incluso los tradicionales...
El Camino de Santiago es por antonomasia el Camino francés, y todo lo que queramos ganar en extensión lo vamos a perder en intensidad. He defendido en congresos incluso internacionales que lo mismo que se dice que por todos los caminos se va Roma, de ningún modo se puede decir eso del Camino de Santiago, y mucho menos nos interesa a nosotros. El Camino de Santiago es como el río Duero, que tiene muchos afluentes, pero que no son el río Duero, son caminos de acercamiento, pero no el Duero. Por ejemplo, con el Camino más controvertido, el del Norte, no existen antecedentes.Además, si el Camino era penosísimo, había que recorrer el doble de kilómetros que por tierra de campos, no había instituciones hospitalarias, estaba todo el día lloviendo, no había impermeables, los curtidos de las botas eran malas, y ¿dónde se quedaban a comer, dormir y secarse? Si no había modo... que no vengan ahora con bobadas. Además, lo saben de sobra, pero ahí está esa picaresca institucional de querer venderse.
Pues están decididos a revitalizarlo...
Sí claro, todo el mundo, los beneficios fiscales animan mucho. Doy fe que cuando estuve trabajando hace años en el País Vasco empecé con lo de la peregrinación, y allí tenía ningún interés en el Camino, en ninguna provincia. Lo mismo en Cataluña, por donde sí pasaba el Camino de Santiago, tenían antecedentes, sin embargo, no le prestaban ninguna atención. En la última reunión de las asociaciones jacobeas en Zaragoza, la presidenta de los amigos del Camino de Santiago de Barcelona decía que la ‘Generalitat’ había empezado a preocuparse por el Camino porque había visto una fuente de ingresos y no quería perdérsela. O sea que, claramente, vascos y catalanes se están volviendo peregrinos porque ven el dinero.
Ricardo Ordóñez / ICAL
Pablo Arribas, escritor y ex presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Burgos
Ricardo Ordóñez / ICAL
Pablo Arribas, escritor y ex presidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Burgos
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