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"Aún tengo 'souvenirs' de la visita de Juan Pablo II en el sótano"
Agencia Gallega de Noticias -
Una pulsera de tela destinada a los jóvenes, producto estrella en las tiendas
La visita del Papa está a la vuelta de la esquina y el casco histórico de Compostela es un hervidero de peregrinos, turistas, policías, medios de comunicación y técnicos y operarios de todo tipo. Y es que grúas, focos y kilómetros de cable inundan la ciudad vieja, como señal de que todavía se están dando las últimas pinceladas para el importante evento.
Las tiendas de recuerdos no son ajenas a este trajín. A pesar de que la oferta de productos preparados expresamente para este sábado es variada, no son demasiados los locales y puestos callejeros que se han sumado al tren del negocio relacionado con el Pontífice.
Llaveros, rosarios, dedales, broches de tela con una flor, bolsas de tela, chapas, bolígrafos, azulejos, mecheros o estampas son algunos de los 'souvenirs' que se podrán adquirir. Sin embargo, el producto estrella es una modesta pulsera de tela con lemas de tipo espiritual destinados a la juventud y que se anuncia con carteles que invitan a "ser parte de la historia".
Llama especialmente la atención el escaparate de la librería San Pablo, dedicado por completo a las obras escritas por Benedicto XVI y a los libros que tratan sobre su vida. Además, dispone de marcapáginas con la imagen del Papa, música para la ocasión, imanes y pulseras de edición limitada, entre otros elementos.
Los locales notan el tirón
Muchos locales han optado por no hacerse con ninguna de estas posibilidades y es que, como dice la dueña de una de estas tiendas, "aún tengo cosas de Juan Pablo II en el sótano". La encargada de otra tienda vecina, ubicada en la calle del Franco, se pronuncia en términos similares. "Para qué voy a comprar si el día 6, aunque voy a tener abierto, la calle del Franco va a estar cerrado por el paso del público". Una vendedora con un puesto en el Obradoiro asegura que "viniéronme a ofrecer pero no quise nada".
Sin embargo, algunas tiendas sí que se han hecho con productos. Jorge, encargado de una de elas, explica que "el azulejo estuvo muy parado durante todo el año pero el del Papa estarse vendiendo". Otra vendedora, Silvia, afirma que "trabajamos sólo un modelo de camiseta y una pulserita, que si se está vendiendo bastante". Modesto, quien también tiene un pequeño local, comenta que tienen unas pulseras y que "sí que se nota el tirón, hay quien las pide".
Descontento en los puestos callejeros
Rita tiene un puesto de venta en la avenida Xoan XXII, en el que cuenta con llaveros, dedales y chapas de Benedicto XVI. "Fue el único que nos vinieron ofrecer y no vamos a comprar más, porque ese día no vamos a poder poner el puesto", dice. "No nos vamos a meter en gastos para luego quedarnos con ellos. ¿Luego que haces? ¿Guardarlos por si vuelve?", subraya.
Rita se queja por no poder montar su puesto el gran día. "Dicen que damos mala imagen y estropeamos un fin de semana, que es cuando más vendemos en los meses de invierno", se lamenta. Un mimo vestido de Apóstol y que tampoco podrá trabajar ese día se lo toma con humor. "Me gustaría poder venir al Obradoiro, pero me parece que no va a poder ser, estaría bien que el Papa pudiera sacarse una foto conmigo", ironiza.
Los locales de hostelería de la zona también se preparan para la visita papal. "Ya no queda nada, pensamos abrir ese día y reforzar un poco, incluso tenemos alguna reserva de algún grupo", explica la encargada de un restaurante; "si hace buen día puede que incluso saquemos la terraza".
El responsable de un bar cercano también se muestra satisfecho. "Todo lo que sea reactivar este sector es importante, si el tiempo acompaña será un día grande y, además, el sector anda necesitado", opina.
La visita del Papa está a la vuelta de la esquina y el casco histórico de Compostela es un hervidero de peregrinos, turistas, policías, medios de comunicación y técnicos y operarios de todo tipo. Y es que grúas, focos y kilómetros de cable inundan la ciudad vieja, como señal de que todavía se están dando las últimas pinceladas para el importante evento.
Las tiendas de recuerdos no son ajenas a este trajín. A pesar de que la oferta de productos preparados expresamente para este sábado es variada, no son demasiados los locales y puestos callejeros que se han sumado al tren del negocio relacionado con el Pontífice.
Llaveros, rosarios, dedales, broches de tela con una flor, bolsas de tela, chapas, bolígrafos, azulejos, mecheros o estampas son algunos de los 'souvenirs' que se podrán adquirir. Sin embargo, el producto estrella es una modesta pulsera de tela con lemas de tipo espiritual destinados a la juventud y que se anuncia con carteles que invitan a "ser parte de la historia".
Llama especialmente la atención el escaparate de la librería San Pablo, dedicado por completo a las obras escritas por Benedicto XVI y a los libros que tratan sobre su vida. Además, dispone de marcapáginas con la imagen del Papa, música para la ocasión, imanes y pulseras de edición limitada, entre otros elementos.
Los locales notan el tirón
Muchos locales han optado por no hacerse con ninguna de estas posibilidades y es que, como dice la dueña de una de estas tiendas, "aún tengo cosas de Juan Pablo II en el sótano". La encargada de otra tienda vecina, ubicada en la calle del Franco, se pronuncia en términos similares. "Para qué voy a comprar si el día 6, aunque voy a tener abierto, la calle del Franco va a estar cerrado por el paso del público". Una vendedora con un puesto en el Obradoiro asegura que "viniéronme a ofrecer pero no quise nada".
Sin embargo, algunas tiendas sí que se han hecho con productos. Jorge, encargado de una de elas, explica que "el azulejo estuvo muy parado durante todo el año pero el del Papa estarse vendiendo". Otra vendedora, Silvia, afirma que "trabajamos sólo un modelo de camiseta y una pulserita, que si se está vendiendo bastante". Modesto, quien también tiene un pequeño local, comenta que tienen unas pulseras y que "sí que se nota el tirón, hay quien las pide".
Descontento en los puestos callejeros
Rita tiene un puesto de venta en la avenida Xoan XXII, en el que cuenta con llaveros, dedales y chapas de Benedicto XVI. "Fue el único que nos vinieron ofrecer y no vamos a comprar más, porque ese día no vamos a poder poner el puesto", dice. "No nos vamos a meter en gastos para luego quedarnos con ellos. ¿Luego que haces? ¿Guardarlos por si vuelve?", subraya.
Rita se queja por no poder montar su puesto el gran día. "Dicen que damos mala imagen y estropeamos un fin de semana, que es cuando más vendemos en los meses de invierno", se lamenta. Un mimo vestido de Apóstol y que tampoco podrá trabajar ese día se lo toma con humor. "Me gustaría poder venir al Obradoiro, pero me parece que no va a poder ser, estaría bien que el Papa pudiera sacarse una foto conmigo", ironiza.
Los locales de hostelería de la zona también se preparan para la visita papal. "Ya no queda nada, pensamos abrir ese día y reforzar un poco, incluso tenemos alguna reserva de algún grupo", explica la encargada de un restaurante; "si hace buen día puede que incluso saquemos la terraza".
El responsable de un bar cercano también se muestra satisfecho. "Todo lo que sea reactivar este sector es importante, si el tiempo acompaña será un día grande y, además, el sector anda necesitado", opina.
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