AGN /ICAL - Visita de Benedicto XVI a Santiago de Compostela

Benedicto XVI ofrece una multitudinaria misa en la Plaza del Obradoiro ante cerca de 7.000 personas

Agencia Gallega de Noticias - Benedicto XVI ofreció esta tarde una multitudinaria misa en la Plaza del Obradoiro ante cerca de 7.000 personas. Mil de ellas eran autoridades invitadas al evento y las cerca de 6.000 restantes tuvieron que hacer rigurosa cola para entrar en una plaza cerrada a cal y canto hasta las 8.00 horas de esta mañana. A estos miles habría que sumar las numerosas personas asomadas a los balcones y ventanas del Hostal dos Reis Católicos, Pazo de Raxoi y Catedral.

Entre las numerosas autoridades estatales, autonómicas y locales presentes, estaban los Príncipes de Asturias, el vicepresidente del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, y los ministros gallegos de Justicia y Fomento, Francisco Caamaño y José Blanco. También estaban el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, y una amplia representación de la Xunta de Galicia, además de la presidenta del Parlamento de Galicia, Pilar Rojo y el alcalde de la ciudad, Xosé Sánchez Bugallo. Asimismo, se pudo ver entre las caras conocidas al presidente del PP, Mariano Rajoy, y al delegado del Gobierno, Antón Louro.

Media hora antes de empezar, el Obradoiro ya era un hervidero, principalmente en el escenario, donde se concentraba todo el trajín de los últimos trabajos previos y se colocaban todos los concelebrantes. El público animaba los minutos previos entonando cánticos y gritos como "viva el Papa", "esta es la juventud del Papa", "Benedicto, oe" o "se nota, se siente, el Papa está presente" e incluso "viva Santiago" o "que bote Santiago". En las manos de los presentes, banderas de España, Portugal, Galicia, País Vasco, Asturias, El Bierzo y El Vaticano, entre otras.

Durante la eucaristía, el Papa otorgó un papel muy destacado a la figura de Santiago el Mayor. Por ejemplo, la primera lectura --del libro de los Hechos de los Apóstoles-- se referió a la muerte del Apóstol por orden del rey Herodes. También, en la Oración de las Ofrendas Benedicto XVI recordó que Santiago fue el "primer apóstol que participó en el cáliz redentor de Cristo". Durante sus intervenciones, el Pontífice usó fundamentalmente el latín y el castellano, y también se animó con algunas frases en gallego.

Una emotiva eucaristía

Benedicto XVI hizo su entrada en la plaza en el papamóvil en torno a las 16.40 horas entre los enfervorecidos gritos y aplausos del público presente, ansioso por ver llegar al Papa tras intensas horas de espera, y al son también de las campanas de todas las iglesias de la ciudad. Por altavoces situados en el recinto se pidió que no se interrumpiese el rito con aplausos y que no se mostrasen pancartas durante su celebración para no desviar la atención.

La misa se inició a las 16.50, cuando el Santo Padre y los concelebrantes se dirigieron al altar mientras se entonaba el canto de entrada. En primer lugar, el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, dirigió a Ratzinger unas palabras de saludo, tras las que el obispo de Roma le entregó un cáliz, como recuerdo de su peregrinación.

En su intervención, el arzobispo compostelano usó el gallego para recordar que "o eco da voz do Apóstolo segue resoando entre nós" y que "múltiples peregrinos seguen chegando ata nós". Asimismo, hizo alusión a una conocida cantiga medieval gallega escrita por Mendinho. En castellano, el arzobispo dio gracias a Dios porque "el deseo de tenerlo entre nosotros se ha hecho realidad" y aseguró que "nos encantaría poder estirar más su agenda entre nosotros".

El Papa empezó la misa recordando que se trataba de su "primera visita" a Santiago de Compostela y a la "bellísima" Plaza del Obradoiro. Así, destacó que celebraba esta eucaristía "como final de nuestra peregrinación al sepulcro del Apóstol Santiago, que he querido hacer como un pegrino más". En este sentido, subrayó que "esta celebración gozosa quiere ser también un encuentro fraterno con todos vosotros, obispos y sacerdotes, religiosos y seglares de la diócesis de la Iglesia en España y en Galicia y, de una manera especial, con todos los peregrinos que durante este Año Santo visitais el sepulcro del Apóstol Santiago".

A continuación, tanto la primera lectura --centrada en el Apóstol Santiago-- como el salmo responsorial fueron leídos en gallego. Sin embargo, la segunda lectura --una carta del Apóstol San Pablo a los Corintios-- fue leída en castellano, al igual que el Evangelio.

Camino y fe de Europa

Benedicto XVI inició su homilía en gallego, dando gracias a Dios por estar en Santiago y "nesta espléndida praza chea de arte, cultura e significado espiritual". A continuación, se refirió al Año Santo, afirmando que "chego como peregrino entre os peregrinos, acompañando a tantos deles que veñen ata aquí sedentos de fe en Cristo Resucitado".

Pasando ya al castellano, el Sumo Pontífice resaltó el "sentimiento entrañable que Santiago de Compostela despierta en Galicia y los demás pueblos de España, que reconocen al Apóstol como su patrón y protector". Además, el Papa envio un "caluroso saludo" a todos los presentes, y "con una emoción particular" a los peregrinos, "forjadores del genuíno espíritu jacobeo, sin el cual poco o nada se entendería de lo que aquí tiene lugar".

Por otro lado, a lo largo de esta homilía, Ratzinger hizo múltiples alabanzas al Camino de Santiago y al sentido espititual de las rutas jacobeas. Reflexionó largo y tendido en torno a la espiritualidad de Europa y la necesidad de retornar a los principios de la fe cristiana. "Europa ha de abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo", sentenció. El Pontífice dirigió sus palabras especialmente a los jóvenes. Para finalizar su discurso, el obispo de Roma volvió al gallego, idioma en el que pidió que "Santiago acade abundantes bendicións para Galicia".

La misa finalizó a las 18.45 horas, tras la bendición final y cuando ya había anochecido. Pese a las nubes y al intenso frío que tuvieron que sufrir los fieles, la lluvia respetó por completo la celebración. Con todo, se dio la comunión bajo paraguas como precaución. Desde el Obradoiro, el Papa partió en coche cerrado hacia el aeropuerto de Lavacolla, desde donde despegará en dirección a Barcelona para continuar su visita pastoral a España.