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El Papa pide oración para que "muchos jóvenes" se sumen a la vida consagrada e insta a los católicos a mantener instituciones de caridad
Agencia Gallega de Noticias -
Recibió una capa de peregrino, visitó la Catedral y abrazó al Apóstol
Más o menos a la hora prevista, Benedicto XVI llegó a la Catedral de Santiago de Compostela, en la que apeló a la oración para que "muchos jóvenes se consagren en esta misión en el ministerio sacerdotal y en la vida consagrada" y en la que agradeció a los católicos españoles "la generosidad con la que sostienen tantas instituciones de caridad y promoción humana". "No dejéis de mantener esas obras, que benefician a toda la sociedad", dijo el Papa, en una intervención que inició y finalizó en gallego. Así, pidió que se mantenga la caridad especialmente por la "crisis económica" y por las "graves calamidades naturales que han afectado a varios países".
En su breve intervención tras la visita a la Catedral, destacó que peregrinar "no es simplemente visitar un lugar", sino "salir de nosotros mismos para ir al encuentro de Dios allí donde él se ha manifestado". Así, afirmó que en este Año Santo "he querido yo también peregrinar a la Casa del Señor Santiago". Allí, exhortó a los fieles de la Archidiócesis a "vivir iluminados por la verdad de Cristo, confesando la fe con alegría, coherencia y sencillez, en casa, en el trabajo y en el compromiso con los ciudadanos".
Previamente, el arzobispo Julián Barrio, quien expresó el "gozo inmenso" que ha supuesto la visita de Benedicto XVI, pidió "con su santidad por intercesión del Apóstol Santiago" que "desde aquí resuene la esperanza" en estos momentos de "no pocas incertezas, pero de grandes esperanzas".
La visita que precedió a las intervenciones y al funcionamiento del Botafumeiro que puso fin a este acto avanzó según lo previsto. Así, el Santo Padre accedió en torno a las 13.00 horas a la Catedral por la Puerta de Azabachería, donde le dieron agua bendita y un crucifijo para bendecir la basílica. En el interior se encontró con una representación de la diócesis compostelana, en la que había niños de catequesis, catequistas, ancianos, personas del Cottolengo de Santiago, enfermos y religiosos. Poco a poco, fue saludando a unos y otros en el transcurso de su paseo, a pesar de que el personal de seguridad trataba de evitar que todas las manos que intentaban superar la barrera para tocar al Papa pudiesen conseguirlo.
Tras un recorrido por la capilla de la Comunión visitó el Pórtico da Gloria y salió a saludar a las personas que desde primera hora de la mañana esperan en la Praza do Obradoiro para asistir a la misa que oficiará esta tarde.
Al salir a saludar, fue jaleado por los presentes, que sacaron móviles, cámaras y demás útiles de que disponían para retratar o grabar al pontífice. Lo mismo ocurrió en la Plaza de Quintana, donde el Papa no sólo se acercó a besar a algunos de los niños que estaban en primera fila y a saludar a los seguidores, sino que recibió de la mano de dos mujeres una capa de peregrino.
Se la pusieron justo al pisar la plaza, y el pontífice continuó su camino ante un público ansioso por fotografiar su paso por Santiago de Compostela. El recorrido continuó entrando por la Puerta Santa, un rezo ante la Cripta donde se dice que están los restos del Apóstol y un abrazo al mismo.
Más o menos a la hora prevista, Benedicto XVI llegó a la Catedral de Santiago de Compostela, en la que apeló a la oración para que "muchos jóvenes se consagren en esta misión en el ministerio sacerdotal y en la vida consagrada" y en la que agradeció a los católicos españoles "la generosidad con la que sostienen tantas instituciones de caridad y promoción humana". "No dejéis de mantener esas obras, que benefician a toda la sociedad", dijo el Papa, en una intervención que inició y finalizó en gallego. Así, pidió que se mantenga la caridad especialmente por la "crisis económica" y por las "graves calamidades naturales que han afectado a varios países".
En su breve intervención tras la visita a la Catedral, destacó que peregrinar "no es simplemente visitar un lugar", sino "salir de nosotros mismos para ir al encuentro de Dios allí donde él se ha manifestado". Así, afirmó que en este Año Santo "he querido yo también peregrinar a la Casa del Señor Santiago". Allí, exhortó a los fieles de la Archidiócesis a "vivir iluminados por la verdad de Cristo, confesando la fe con alegría, coherencia y sencillez, en casa, en el trabajo y en el compromiso con los ciudadanos".
Previamente, el arzobispo Julián Barrio, quien expresó el "gozo inmenso" que ha supuesto la visita de Benedicto XVI, pidió "con su santidad por intercesión del Apóstol Santiago" que "desde aquí resuene la esperanza" en estos momentos de "no pocas incertezas, pero de grandes esperanzas".
La visita que precedió a las intervenciones y al funcionamiento del Botafumeiro que puso fin a este acto avanzó según lo previsto. Así, el Santo Padre accedió en torno a las 13.00 horas a la Catedral por la Puerta de Azabachería, donde le dieron agua bendita y un crucifijo para bendecir la basílica. En el interior se encontró con una representación de la diócesis compostelana, en la que había niños de catequesis, catequistas, ancianos, personas del Cottolengo de Santiago, enfermos y religiosos. Poco a poco, fue saludando a unos y otros en el transcurso de su paseo, a pesar de que el personal de seguridad trataba de evitar que todas las manos que intentaban superar la barrera para tocar al Papa pudiesen conseguirlo.
Tras un recorrido por la capilla de la Comunión visitó el Pórtico da Gloria y salió a saludar a las personas que desde primera hora de la mañana esperan en la Praza do Obradoiro para asistir a la misa que oficiará esta tarde.
Al salir a saludar, fue jaleado por los presentes, que sacaron móviles, cámaras y demás útiles de que disponían para retratar o grabar al pontífice. Lo mismo ocurrió en la Plaza de Quintana, donde el Papa no sólo se acercó a besar a algunos de los niños que estaban en primera fila y a saludar a los seguidores, sino que recibió de la mano de dos mujeres una capa de peregrino.
Se la pusieron justo al pisar la plaza, y el pontífice continuó su camino ante un público ansioso por fotografiar su paso por Santiago de Compostela. El recorrido continuó entrando por la Puerta Santa, un rezo ante la Cripta donde se dice que están los restos del Apóstol y un abrazo al mismo.
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