Víctor Cortizo, director de la Oficina para la Visita del Papa: "La visita de Juan Pablo II tuvo un alcance más local y el de ésta es global"

AGENCIAS - "Algunos periodistas nos han preguntado cuanto cobra el Papa por venir"

Víctor Cortizo es el director de la Oficina para la Visita del Papa a Santiago. A él le ha tocado lidiar con las diferentes administraciones implicadas en el viaje de Benedicto XVI para conseguir que todo sea un éxito el próximo 6 de noviembre. Experiencia no le falta, ya que también participó en la visita que Juan Pablo II hizo a Compostela en 1989. El sábado es ya el gran día y Víctor Cortizo le roba horas al sueño para tener todo listo.

¿Queda algún fleco o ya está todo completamente listo?

Completamente listo no, porque aún lo estemos ejecutando. Para decirlo de forma sencilla, la parte de seguridad, de la celebración y de la logística va siguiendo el calendario previsto. Estamos yendo a buen ritmo y en algunas cosas vamos incluso adelantados. Ahora mismo, lo que está ocupando más esfuerzos logísticos es el centro de prensa, que aun se está montando. En líneas generales todo va bien, siguiendo el calendario previsto de instalación y de ejecución y ultimando los muchísimos pequeños flecos de esta parte del trabajo.

¿Y si le dijeran que le dan una semana más?

No. Siempre se va a un ritmo y la última semana, da igual cual sea, siempre es apretada. Inevitablemente, en los últimos días hay un montón de cosas de despliegue que hay que hacerlas cuando toca. Por lo tanto, no hay nada en ese sentido que me preocupe.

¿Cuál diría que ha sido la parte más difícil de organizar de esta visita?

Probablemente, el tema periodístico. Aunque la acreditación dependía de la Iglesia, el centro de prensa dependía de nosotros y es lo más complejo. En Galicia nunha ha habido una concentración periodística tan alta y, por lo tanto, esto ha sido lo más complejo, con más matices y detalles.

Seguro que tanto trabajo ha dejado miles de anécdotas...

Hombre, anéctodas muchas. Por ejemplo, hay gente que me sigue llamando hoy para intentar conseguir invitaciones, cuando es un tema notorio y público que la Iglesia ya repartió las que había. También, mucha gente nos preguntaba si íbamos a repartir carteles en algún sitio, gente que viene de noche a ver el altar y sacarse fotos como si fuera un monumento más... y, hombre, las anécdotas normales de funcionamiento, cosas normales. Algunos periodistas nos han preguntado cuanto cobra el Papa por venir y cosas de este estilo. Supongo que la mayoría saldrán a la luz a partir del lunes, cuando ya nos relajemos y podamos reírnos.

Usted organizó también la visita del Papa Juan Pablo II a Compostela en 1989. ¿Cuáles son las principales diferencias con el viaje de Benedicto XVI?

Hay muchas, pero yo resaltaría dos. En primer lugar, la tecnología. La primera fue una visita sin 'mail', sin fax, sin móvil... un poco a la aventurilla. Por otra parte, el alcance mediático. La visita de Juan Pablo II tuvo un alcance más local, aunque vino mucha gente, y esta visita tiene un alcance global muy sorprendente. No hay color. La audiencia mínima será de 150 millones de personas. El mundo ha cambiado mucho.

A usted le ha tocado lidiar entre las diferentes administraciones...

Ha resultado bien. Todo el mundo se está implicando muchísimo y el interés ha sido muy grande desde el principio. Cada uno tiene sus competencias, pero hemos trabajado muy a gusto y no ha habido ninguna diferencia de criterio a la hora de tratar este viaje. Este tipo de experiencias obliga a reunirse, a hablar muchas veces, pero no tengo nada de lo que quejarme. Todos hemos hecho un frente común por una misma causa y esto se ha notado mucho en el trabajo.

¿La meteorología podría obligar a cambiar la programación?

No, la programación es la misma. Lo que parece descartado es que vaya ahaber alguna tormenta, o condiciones extremas. A partir de ahí, para el resto estábamos preparados. Que pueda llover no es un escenario que nos complique la vida en Galicia. Te puedo asegurar que, aunque deseamos que el día venga estupendo, no va a condicionar el trabajo. Habrá que asumir lo que venga.

¿Entonces, el Papa aterrizará seguro en Lavacolla?

Sí, sí, por supuesto. No se prevén difultades extremas que puedan dificultar el aterrizaje. No hay ninguna novedad hasta ahora, con lo cual, el viaje se mantiene tal cual.

¿Qué opina de la polémica lingüística en torno al uso que el Papa hará del gallego y el catalán?

Lo único que te puedo decir es que las liturgias en Cataluña suelen ser el catalán y en Galicia, desgraciadamente, suelen ser en castellano. ¿Lo qué va a hablar el Papa en cada idioma? Cuando hable el Papa podremos verlo y valorarlo.