Eduardo Margareto /ICAL - El arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez

Los obispos de Castilla y León creen que la visita del Papa reforzará la fe cristiana de los españoles y traerá “esperanza” de cara al futuro

ICAL - Los prelados defienden la vigencia de la peregrinación a Santiago porque creen que los seres humanos necesitan buscar “algo trascendente” en sus vidas

Los obispos y arzobispos de Castilla y León manifestaron su “alegría” por la visita de Benedicto XVI a Santiago de Compostela y Barcelona, ya que creen que reforzará la fe cristiana de los españoles y traerá “esperanza” en medio de la difícil situación actual, además de incidir en que con este viaje el Papa demuestra su “amor por España”.

El arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, consideró que el Pontífice viene “como padre y pastor” a manifestar a los españoles su “amor y confianza”, además de para “compartir la preocupación” por los problemas actuales y “buscar juntos una forma de salir de ellos”. “Creo que viene a darnos aliento de cara al futuro, para suscitar un movimiento de esperanza y orientarnos en lo que debemos hacer”, apostilló.

Por su parte, el arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, apuntó que esta visita sirve para confirmar a España “en la fe de los apóstoles, estimular a los pastores y fieles en la nueva evangelización, y recordar a todos los españoles y de paso a los europeos” que las raíces culturales del país son cristianas. Además, añadió que ayudará a impulsar la preparación de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en agosto de 2011 en Madrid.

El obispo de Ávila, Jesús García Burillo, calificó el viaje del Papa de “rayo de luz” ya que aseguró que Benedicto XVI encarna “los valores positivos opuestos a la realidad en que vive España”. Así, frente a un ambiente social que tachó de “depresivo” por la situación económica, el cambio profundo experimentado en la familia y en la cultura de la vida, la falta de esperanza y “envueltos en una ausencia de Dios”, el Pontífice es “verdad, fe, humanidad, esfuerzo, humildad y perseverancia en el bien”. “Benedicto XVI es hoy Cristo que visita España”, concluyó.

El obispo de Ciudad Rodrigo, Atilano Rodríguez, indicó por su parte que la visita del Santo Padre es “ante todo una decisión personal”, por lo que señaló que es “un gran gesto de cariño y de afecto” hacia España y hacia su Iglesia. “Sus palabras nos ayudarán a renovar y a profundizar en el don de la fe, a emprender con valentía y audacia el camino de la nueva evangelización, y a preparar el próximo encuentro con él y con los jóvenes de todo el mundo en Madrid”, apostilló.

Para el obispo de León, Julián López Martín, este viaje es “un gesto muy de agradecer” por lo que representan Santiago como “fundamento de la unidad en la fe católica de todos los pueblos de España” y el templo de la Sagrada Familia de Barcelona para “recordar el valor humano y espiritual de la institución familiar”.

Asimismo, el obispo de Segovia, Ángel Rubio Castro, consideró que es un motivo para “dar gracias y alegrase” pues la presencia del Pontífice en España supone un estímulo para “reforzar y renovar la fe, tomar impulso en la tarea evangelizadora y promover la defensa de la dignidad de la persona humana”.

Por su parte, el obispo de Osma-Soria, Gerardo Melgar Viciosa, destacó que “la visita es un lujo” porque el Papa se convierte en “un peregrino más” y además la consagración de la Sagrada Familia implica “un apoyo a las familias y a los creyentes para que vivan desde la fe cristiana”.

El obispo de Zamora, Gregorio Martínez, también mostró su gozo e instó a recibir a Benedicto XVI con “alegría, aprecio, fe y gratitud”. “Viniendo a Santiago en este Año Santo acude como peregrino hasta el sepulcro del Apóstol para destacar que la iglesia se asienta en los apóstoles y para rememorar las raíces cristianas de nuestra cultura”, señaló el prelado, quien añadió que la consagración del “bello y original templo de la Sagrada Familia” resaltará “la validez actual de la familia cristiana que está llamada a ser ámbito privilegiado para el desarrollo personal y la transmisión de la fe”.

Peregrinar en el siglo XXI

Respecto al significado que tiene realizar una peregrinación como el Camino de Santiago en pleno siglo XXI, los prelados de la Comunidad destacaron la vigencia de esta ruta ya que, pese a los avances científicos y técnicos, los seres humanos necesitan salir de la comodidad de su vida diaria para buscarle “un sentido” a sus vidas.

En esta línea, el arzobispo de Valladolid destacó que peregrinar responde a la necesidad vital de salir de la rutina, padecer un poco las inclemencias del tiempo y ponerse en la situación de ser caminantes porque “la condición humana es la de ser peregrinos”.

Por su parte, el arzobispo de Burgos indicó que el hombre de hoy sigue teniendo “grandes carencias, problemas y limitaciones”, y se siente “impotente para resolver asuntos de vital trascendencia”. Ante esa situación, se siente impulsado a “implorar la bondad y misericordia divinas como único remedio” y acude a los lugares en los que la historia le atestigua que Dios ha mostrado su “benevolencia”.

El obispo de Ávila también incidió en que la peregrinación, especialmente la que se hace a pie, es “una incursión en el interior de la persona humana, un ejercicio de solidaridad y un acto de esperanza continua en la posibilidad de alcanzar la meta”, a lo que se suma el esfuerzo diario para superar las dificultades de la vida, “asumiendo el sacrificio como elemento connatural” que acompaña al ser humano.

Para el obispo de Ciudad Rodrigo ir a un lugar sagrado por motivos religiosos “está de plena actualidad y tiene pleno sentido en nuestros días”. En esta línea, afirmó que el hombre de hoy ha perdido en muchos casos el sentido de lo gratuito, de la trascendencia y de la solidaridad, y que la peregrinación le recuerda que está “de paso”. Además, instó a los romeros a “vivir cada momento del Camino” para valorar “el esfuerzo, el sacrificio, el silencio, la oración, la convivencia con otros peregrinos y la contemplación de la naturaleza”.

También el obispo de León señaló que la peregrinación sigue siendo lo mismo en el siglo XXI, “una búsqueda del sentido trascendente de la propia vida y, más o menos conscientemente, el encuentro con Dios, el perdón de los pecados o el cumplimiento de una promesa”. Para el obispo de Osma-Soria, hacer el Camino, sea en el siglo que sea, es importante porque “ayuda a las personas a replantearse su fe y su vida” ya que es una vía “reflexión y un momento de gracia”.

Una idea compartida por el obispo de Segovia, para quien peregrinar “expresa el deseo de ponerse en camino hacia una meta, salir de la comodidad, la rutina y lo establecido, e introducirse en el sendero de la vida que lleva a un destino altamente significativo desde el punto de vista religioso”. También incidió en que “este caminar no es sino el medio o instrumento para realizar el camino interior de búsqueda de sentido para la vida”.

Por último, el obispo de Zamora señaló que los hombres “siempre” están “en camino” y que la fe lleva a los seres humanos a moverse. Respecto a Compostela, destacó la relevancia de esta meta porque es el lugar que acoge los restos del Apóstol Santiago y refleja a la perfección las raíces de la fe cristiana en España y en Europa.