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Un Camino sin barreras
E.P.P. -
Un joven discapacitado británico recorre la ruta jacobea en una bicicleta adaptada para ser impulsada por las manos y acompañado por seis amigos
Llegan visiblemente cansados al albergue Viatoris de Sahagún (León) a media tarde después de recorrer los sesenta kilómetros que separan Frómista (Palencia) de la primera localidad leonesa del Camino Francés. Jimmy, José, Amelia, Julia, Rebecca, Zoe y Juan reconocen que la gente se les queda mirando, y no es para menos. Ataviados con chalecos reflectantes, viajan en dos bicicletas, dos tándems y una bicicleta adaptada para discapacitados.
“Vivo en Londres, pero soy de Gibraltar”, explica José Sacarello en un peculiar español, con una mezcla de acentos gaditano y británico. Con 55 años y casi 1,90 de altura, es el más veterano del grupo y se erige rápidamente como portavoz para explicar qué les ha traído a la ruta jacobea. Todo sin perder la sonrisa mientras a su lado, sus compañeros, que tienen una media de edad de 25 años y entre los que se encuentra su hija Amelia, muestran muchas más señales de cansancio.
José comenta que su hija y Juan o John (“como prefieras”), también natural de Gibraltar, estuvieron hace unos meses recorriendo Nueva Zelanda en bicicleta con su amigo Jimmy Goddard, un londinense que viaja en una bici para discapacitados, adaptada para ser impulsada con las manos. “Fue una experiencia tremenda y decidimos juntarnos más amigos, de Londes y Gibraltar, y hacer este año el Camino de Santiago”, señala Sacarello.
José incide en que a todos les gusta el ciclismo y además son “un poco religiosos”. “Otra razón para venir es conocer otra zona de España porque nosotros (los tres gibraltareños) conocemos mucho el sur y también Madrid y Barcelona, pero no el resto”, comenta. “Nos lo hemos planteado como un reto”, apostilla a su lado Amelia.
El grupo salió el lunes de Burgos y espera llegar dentro de una semana a Santiago de Compostela, aunque aclaran que van a tomarse algún día de descanso en medio de la ruta. Casi tumbado en su bicicleta, con la rueda delantera entre las piernas y dos ruedas traseras para darle más estabilidad al vehículo, Jimmy asegura que lo lleva “bien”.
José explica que todo el mundo les está tratando “muy bien, con mucho interés y mucho apoyo”, sobre todo porque llaman la atención al llevar mucho equipaje ya que, junto las mochilas, los sacos y todo lo que suelen llevar los peregrinos en bicicleta, ellos también van cargados con la silla de ruedas del joven londinense.
A punto de disfrutar de un merecido descanso tras una jornada de duro pedaleo, el peregrino gibraltareño explica que su segundo día ha sido “mejor que el primero”, ya que salieron de Burgos con un día y medio de retraso porque la compañía que les tenía que mandar las bicicletas desde Portugal no lo hizo a tiempo. “Fue duro porque salimos tarde y con mucha prisa para llegar a Frómista, pero hoy (por ayer) ha estado mejor”, señala José, quien asegura que les está gustando mucho el paisaje de Castilla y León que van recorriendo, aunque se lamenta de que está “un poco abandonado”.
Llegan visiblemente cansados al albergue Viatoris de Sahagún (León) a media tarde después de recorrer los sesenta kilómetros que separan Frómista (Palencia) de la primera localidad leonesa del Camino Francés. Jimmy, José, Amelia, Julia, Rebecca, Zoe y Juan reconocen que la gente se les queda mirando, y no es para menos. Ataviados con chalecos reflectantes, viajan en dos bicicletas, dos tándems y una bicicleta adaptada para discapacitados.
“Vivo en Londres, pero soy de Gibraltar”, explica José Sacarello en un peculiar español, con una mezcla de acentos gaditano y británico. Con 55 años y casi 1,90 de altura, es el más veterano del grupo y se erige rápidamente como portavoz para explicar qué les ha traído a la ruta jacobea. Todo sin perder la sonrisa mientras a su lado, sus compañeros, que tienen una media de edad de 25 años y entre los que se encuentra su hija Amelia, muestran muchas más señales de cansancio.
José comenta que su hija y Juan o John (“como prefieras”), también natural de Gibraltar, estuvieron hace unos meses recorriendo Nueva Zelanda en bicicleta con su amigo Jimmy Goddard, un londinense que viaja en una bici para discapacitados, adaptada para ser impulsada con las manos. “Fue una experiencia tremenda y decidimos juntarnos más amigos, de Londes y Gibraltar, y hacer este año el Camino de Santiago”, señala Sacarello.
José incide en que a todos les gusta el ciclismo y además son “un poco religiosos”. “Otra razón para venir es conocer otra zona de España porque nosotros (los tres gibraltareños) conocemos mucho el sur y también Madrid y Barcelona, pero no el resto”, comenta. “Nos lo hemos planteado como un reto”, apostilla a su lado Amelia.
El grupo salió el lunes de Burgos y espera llegar dentro de una semana a Santiago de Compostela, aunque aclaran que van a tomarse algún día de descanso en medio de la ruta. Casi tumbado en su bicicleta, con la rueda delantera entre las piernas y dos ruedas traseras para darle más estabilidad al vehículo, Jimmy asegura que lo lleva “bien”.
José explica que todo el mundo les está tratando “muy bien, con mucho interés y mucho apoyo”, sobre todo porque llaman la atención al llevar mucho equipaje ya que, junto las mochilas, los sacos y todo lo que suelen llevar los peregrinos en bicicleta, ellos también van cargados con la silla de ruedas del joven londinense.
A punto de disfrutar de un merecido descanso tras una jornada de duro pedaleo, el peregrino gibraltareño explica que su segundo día ha sido “mejor que el primero”, ya que salieron de Burgos con un día y medio de retraso porque la compañía que les tenía que mandar las bicicletas desde Portugal no lo hizo a tiempo. “Fue duro porque salimos tarde y con mucha prisa para llegar a Frómista, pero hoy (por ayer) ha estado mejor”, señala José, quien asegura que les está gustando mucho el paisaje de Castilla y León que van recorriendo, aunque se lamenta de que está “un poco abandonado”.
Rubén Cacho / ICAL
Un grupo de peregrinos londinenses y gibraltareños llegan a Sahagún (León)
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