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Un Camino en familia
E. Prieto -
Las hermanas valencianas Encarna, Nieves y Pilar García concluyen hoy en Burgos la ruta que iniciaron hace diez días en Roncesvalles acompañadas por dos amigas
Entran en un bar de Villafranca Montes de Oca (Burgos) de una en una y tras dejar sus mochilas junto a la puerta. Pese a estar visiblemente cansadas y sofocadas de calor, en apenas dos minutos sus risas y sus voces llenan el establecimiento. Son las hermanas valencianas Encarna, Nieves y Pilar García (“yo vivo en Teruel”, aclara), que comenzaron su particular Camino de Santiago el pasado 24 de mayo en Roncesvalles (Navarra) acompañadas por dos amigas, María Jesús García y Carmen Vargas, y lo concluirán hoy en Burgos.
Encarna explica que el año pasado realizó el tramo de la ruta jacobea entre Astorga (León) y Santiago de Compostela con su hijo y volvió “tan contenta” a su casa que decidió repetir este año pero en una peregrinación “sólo para chicas”. “Al final nos hemos juntado las tres hermanas, sólo nos falta la cuarta, y dos amigas de Valencia y Teruel, todas casadas y con hijos”, señala.
Junto a Encarna, la única que ya había realizado el Camino con anterioridad es su hermana Pilar, quien comenta que lo hizo dos veces en bicicleta primero con su hijo mayor y luego con los dos pequeños. “A ellos nos les gusta caminar, pero yo decidí que tenía que recorrerlo andando porque en bici no me da tiempo a hablar con otras personas”, apunta.
Después de caminar más de una decena de kilómetros bajo un sol veraniego, el grupo se dispone a reponer fuerzas para afrontar la dura subida a los Montes de Oca cumpliendo al pie de la letra la filosofía con la que han afrontado todo el trayecto: “que no falte la buena comida y el vino”. “Lo estamos pasando muy bien”, reconocen las cinco, que explican que todos los días disfrutan de “buenos almuerzos y cenas”, y que van “probando los vinos de todos los sitios”.
Indican que a muchos peregrinos les sorprende ver a un grupo de cinco mujeres de entre 43 y 50 años haciendo la ruta jacobea juntas y que además están siempre charlando con todo el mundo y de risas. “Nos han dicho que somos las positivas del Camino”, afirman, antes de añadir con una sonrisa que, por donde pasan, “se acuerdan” de ellas. Además, resaltan que cuentan con el total apoyo de sus familias. “Mi marido está encantado, incluso nos hizo una visita sorpresa a Logroño con los niños”, apostilla Pilar.
“Sufres, pero luego te sientas a comer, charlas y te ríes un rato, y se te pasa todo”, aseguran las peregrinas, quienes destacan que la experiencia ha sido “tan buena” que ya están pensando en repetir el próximo año por otro tramo. “No sabemos por dónde, pero nos gustaría ir por el Camino del Norte”, apuntan.
Vínculos con otros peregrinos
Las cinco tienen claro que “lo mejor” del Camino de Santiago es “la amistad y la energía que absorbes de la gente”, que es lo que aseguran que da “las fuerzas para seguir caminando”. “Hablas con otras personas de mil cosas, como si las conocieras de toda la vida”, apostillan. Asimismo, destacan que realizar la ruta jacobea permite “desconectar totalmente” de la vida cotidiana. “Aquí te olvidas completamente del reloj, sólo lo miramos por la noche para llegar a tiempo al albergue a dormir antes de que cierren”, añaden.
Y afirman que no se han encontrado “con nada malo”. “Sí tenemos problemas de ampollas, erupciones y con las uñas de los pies, pero no pasa nada; lo ignoras, pasan de ti y ya no te hacen daño”, aclaran. Eso sí, reconocen que los albergues les ofrecen “una sorpresa cada día”. “Tienes que dormir en todo tipo de colchones, entre los ronquidos de los demás y con los más diversos ruidos, los dos primeros días no puedes dormir pero luego estás tan cansado que no te enteras de nada”, señalan.
El camino de Encarna, Nieves, Pilar, María Jesús y Carmen concluirá hoy en la capital burgalesa porque no disponen de más días libres, pero no quieren terminar su aventura sin darle el tradicional abrazo a la estatua del apóstol Santiago en la Catedral compostelana. Por eso, en Burgos cogerán un tren hacia La Coruña y de allí un cercanías a la capital gallega, donde tienen previsto pasar un día antes de regresar a sus casas en Valencia y Teruel.
Entran en un bar de Villafranca Montes de Oca (Burgos) de una en una y tras dejar sus mochilas junto a la puerta. Pese a estar visiblemente cansadas y sofocadas de calor, en apenas dos minutos sus risas y sus voces llenan el establecimiento. Son las hermanas valencianas Encarna, Nieves y Pilar García (“yo vivo en Teruel”, aclara), que comenzaron su particular Camino de Santiago el pasado 24 de mayo en Roncesvalles (Navarra) acompañadas por dos amigas, María Jesús García y Carmen Vargas, y lo concluirán hoy en Burgos.
Encarna explica que el año pasado realizó el tramo de la ruta jacobea entre Astorga (León) y Santiago de Compostela con su hijo y volvió “tan contenta” a su casa que decidió repetir este año pero en una peregrinación “sólo para chicas”. “Al final nos hemos juntado las tres hermanas, sólo nos falta la cuarta, y dos amigas de Valencia y Teruel, todas casadas y con hijos”, señala.
Junto a Encarna, la única que ya había realizado el Camino con anterioridad es su hermana Pilar, quien comenta que lo hizo dos veces en bicicleta primero con su hijo mayor y luego con los dos pequeños. “A ellos nos les gusta caminar, pero yo decidí que tenía que recorrerlo andando porque en bici no me da tiempo a hablar con otras personas”, apunta.
Después de caminar más de una decena de kilómetros bajo un sol veraniego, el grupo se dispone a reponer fuerzas para afrontar la dura subida a los Montes de Oca cumpliendo al pie de la letra la filosofía con la que han afrontado todo el trayecto: “que no falte la buena comida y el vino”. “Lo estamos pasando muy bien”, reconocen las cinco, que explican que todos los días disfrutan de “buenos almuerzos y cenas”, y que van “probando los vinos de todos los sitios”.
Indican que a muchos peregrinos les sorprende ver a un grupo de cinco mujeres de entre 43 y 50 años haciendo la ruta jacobea juntas y que además están siempre charlando con todo el mundo y de risas. “Nos han dicho que somos las positivas del Camino”, afirman, antes de añadir con una sonrisa que, por donde pasan, “se acuerdan” de ellas. Además, resaltan que cuentan con el total apoyo de sus familias. “Mi marido está encantado, incluso nos hizo una visita sorpresa a Logroño con los niños”, apostilla Pilar.
“Sufres, pero luego te sientas a comer, charlas y te ríes un rato, y se te pasa todo”, aseguran las peregrinas, quienes destacan que la experiencia ha sido “tan buena” que ya están pensando en repetir el próximo año por otro tramo. “No sabemos por dónde, pero nos gustaría ir por el Camino del Norte”, apuntan.
Vínculos con otros peregrinos
Las cinco tienen claro que “lo mejor” del Camino de Santiago es “la amistad y la energía que absorbes de la gente”, que es lo que aseguran que da “las fuerzas para seguir caminando”. “Hablas con otras personas de mil cosas, como si las conocieras de toda la vida”, apostillan. Asimismo, destacan que realizar la ruta jacobea permite “desconectar totalmente” de la vida cotidiana. “Aquí te olvidas completamente del reloj, sólo lo miramos por la noche para llegar a tiempo al albergue a dormir antes de que cierren”, añaden.
Y afirman que no se han encontrado “con nada malo”. “Sí tenemos problemas de ampollas, erupciones y con las uñas de los pies, pero no pasa nada; lo ignoras, pasan de ti y ya no te hacen daño”, aclaran. Eso sí, reconocen que los albergues les ofrecen “una sorpresa cada día”. “Tienes que dormir en todo tipo de colchones, entre los ronquidos de los demás y con los más diversos ruidos, los dos primeros días no puedes dormir pero luego estás tan cansado que no te enteras de nada”, señalan.
El camino de Encarna, Nieves, Pilar, María Jesús y Carmen concluirá hoy en la capital burgalesa porque no disponen de más días libres, pero no quieren terminar su aventura sin darle el tradicional abrazo a la estatua del apóstol Santiago en la Catedral compostelana. Por eso, en Burgos cogerán un tren hacia La Coruña y de allí un cercanías a la capital gallega, donde tienen previsto pasar un día antes de regresar a sus casas en Valencia y Teruel.
Leticia Pérez / ICAL
Cinco mujeres de Valencia y Teruel, tres hermanas y dos amigas, en el Camino de Santiago a su paso por Villafranca Montes de Oca (Burgos). De izquierda a derecha, Pilar García, Encarna García, Carmen Vargas, María Jesús García y Nieves García
Leticia Pérez / ICAL
Cinco mujeres de Valencia y Teruel, tres hermanas y dos amigas, en el Camino de Santiago a su paso por Villafranca Montes de Oca (Burgos). En la imagen, Encarna García (derecha) y María Jesús García (izquierda)
Leticia Pérez / ICAL
Cinco mujeres de Valencia y Teruel, tres hermanas y dos amigas, en el Camino de Santiago a su paso por Villafranca Montes de Oca (Burgos)
Leticia Pérez / ICAL
Cinco mujeres de Valencia y Teruel, tres hermanas y dos amigas, en el Camino de Santiago a su paso por Villafranca Montes de Oca (Burgos)
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