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Miriam Chacón /ICAL - Hospitaleros del Camino de Santiago

De ebanista a hospitalero “por casualidad”

E.P.P. - Nicolás Rueda atiende durante todo el año a los peregrinos en el Albergue Cuatro Cantones de Belorado (Burgos), “una escuela” que le ha “abierto muchas puertas”

Hace casi ocho años, Nicolás Rueda abrió un albergue para peregrinos en Belorado (Burgos) “por casualidad” y sin haber tenido un contacto previo con el Camino de Santiago. Trascurrido todo este tiempo y ya jubilado como ebanista, sigue al frente del establecimiento atendiendo a los peregrinos con la amabilidad y las maneras suaves que le caracterizan. El balance, para él, no puede ser más positivo: “Ser hospitalero es muy bonito, aquí se aprende mucho, es una escuela, como una universidad llena de experiencias”, asegura.

En estos momentos, pese a que Belorado es la localidad del Camino Francés en Castilla y León con más alojamientos para los peregrinos, ya que cuenta con cinco, el único que está abierto todo el año es el Albergue Cuatro Cantones de Nicolás. “En invierno puedes hablar con la gente con calma”, indica el hospitalero, que explica que al principio fueron el único establecimiento privado de la ruta jacobea que pedía donativo y que ahora cobran cinco euros por dormir allí. “A veces un agradecimiento vale más que lo que dejan”, asegura.

“El Camino me ha abierto muchas puertas en la vida, me ha permitido estar en sitios donde no habría ido gracias a gente que he conocido en el albergue y luego me ha invitado a sus casas”, destaca Nicolás, quien comenta que precisamente acaba de llegar de Brasil, donde ha pasado tres meses visitando a unos amigos.

Recuerda que los comienzos fueron duros. “Vivíamos en Burgos y teníamos una casa grande en Belorado, de donde era mi mujer; yo estaba haciendo unos trabajos de carpintería en la casa del que entonces era el presidente de la asociación burgalesa del Camino de Santiago, Antonio Arribas, y me animó a abrir aquí un albergue porque sólo había uno y era muy pequeño”, rememora.

“A mi mujer y a mí nos costó mucho montarlo, lo hicimos con mucho sacrificio, todo lo he hecho yo con mis manos”, explica Nicolás, quien añade que, aunque en la actualidad “no es negocio”, lo mantiene abierto por “orgullo”. “Soy pensionista y lo tengo un poco como ‘hobby’, mi hijo me ayuda mucho”, señala.

Su objetivo siempre ha sido “atender a los peregrinos lo mejor posible”. “No sé nada de inglés, pero me entiendo con todos y nunca hemos dejado a nadie en la calle”, afirma. El hospitalero comenta que por su albergue “ha pasado de todo” y que llega gente “con historias duras, algunos enfermos terminales de cáncer”, y otros que hacen el Camino por una promesa, aunque considera que “ha cambiado un poco” en los últimos años y “ahora viene más gente por turismo porque los albergues son baratos”.

El Albergue Cuatro Cantones cuenta con 62 plazas y con una gran cocina en la que los peregrinos que lo desean pueden cocinar. Además, todas las tardes acuden al centro dos vecinas de un pueblo cercano a Belorado, quienes preparan la cena a cambio de un donativo. En verano, desde hace dos años funciona en la primera planta del inmueble un restaurante regentado por el hijo de Nicolás, que elabora comidas y cenas también a cambio de un donativo. “Que yo sepa, somos el único albergue del Camino que tenemos un restaurante así”, explica con orgullo Nicolás.

Ubicado en pleno casco urbano, en una de las viejas calles por las que discurre la ruta jacobea, el establecimiento cuenta además con un gran jardín y una piscina que hacen las delicias de los peregrinos en verano.
Miriam Chacón / ICAL
Nicolás, hospitalero del albergue 'Cuatro Cantones' en Belorado (Burgos)
Miriam Chacón / ICAL
Peregrinos en el albergue 'Cuatro Cantones' en Belorado (Burgos)
Miriam Chacón / ICAL
Imagen de Santiago Apostol en el albergue 'Cuatro Cantones' en Belorado (Burgos)
Miriam Chacón / ICAL
Nicolás, hospitalero del albergue 'Cuatro Cantones' en Belorado (Burgos), en el restaurante del albergue donde el menú cuesta la voluntad