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Leticia Pérez /ICAL - Vía Aquitania del Camino de Santiago, entre Carrión de los Condes y Calzadilla de la Cueza

La Meseta en estado puro

E. Prieto - El tramo de 17 kilómetros entre Carrión y Calzadilla (Palencia) es uno de los más duros del Camino Francés, pero muestra el encanto del paisaje castellano y de andar por una antigua calzada romana

La belleza y la dureza de la Meseta castellana se muestran en todo su esplendor en uno de los tramos más desolados del Camino de Santiago: los 17 kilómetros que separan las localidades palentinas de Carrión de los Condes y Calzadilla de la Cueza, 12 de los cuales siguen el trazado de la Vía Aquitania que construyeron los romanos hace dos mil años para comunicar Burdeos (Francia) y Astorga (León), y que fue muy transitada en la Edad Media.

En las tres horas largas de caminata, los campos de cereal y los girasoles se convierten en compañeros inseparables del peregrino, que avanza bajo el sol por un sendero completamente llano y con largas rectas que parecen no tener fin, donde la vista se pierde en todas las direcciones en un mar de tonos ocres. Casi a la mitad del trayecto, aparece el único signo de civilización visible en los 17 kilómetros, un bar instalado en una caseta de obra, que sólo funciona durante los meses de verano.

Para muchos de los que han realizado el Camino Francés completo, se trata del tramo más duro de todo el itinerario por su monotonía y por la ausencia de lugares donde avituallarse e incluso sentarse a la sombra a descansar, pero los que se preparan para lo que se van a encontrar pueden disfrutar mucho de un paisaje único y una soledad que propician el encuentro con uno mismo mejor que ningún otro lugar de la ruta.

Por otra parte, se trata de una etapa perfecta para realizar por la noche, ya que la escasez de dificultades orográficas y la lejanía de cualquier ciudad importante permite observar un cielo completamente lleno de estrellas.

Además, la dificultad de la etapa se ha reducido notablemente después de que en noviembre del año pasado se acondicionara el firme de la pista de tierra que sigue el trazado de la Vía Aquitania. El nuevo pavimento a base de zahorra compactada ha sustituido a los pequeños cantos rodados que maltrataban los maltrechos pies de los caminantes, haciendo la senda mucho más cómoda.

“Te haces a la idea de que ya aparecerá Calzadilla de la Cueza y a caminar, y cada paso que das es un paso menos”, aseguraba hace unos días el pontevedrés Juan José Rodríguez, quien explicaba que este tramo tiene fama de ser el más duro del Camino pero “a lo mejor precisamente por eso la gente va muy concienciada de que van a ser 17 kilómetros sin encontrarse nada y al final no se hace tan duro, sobre todo si te encuentras a gente y vas charlando”.

Por su parte, el arquitecto chileno Rodrigo de Prada reconocía, mientras reponía fuerzas en Calzadilla, que le habían “hablado muy mal” de este trayecto, pero que lo había cubierto sin problemas, al igual que el valenciano Jesús Romero, quien aseguraba que no le había parecido “ni tan largo ni tan caluroso como decían”. “Sí que es un poco aburrido, pero uno sabe a lo que viene y a lo que se tiene que enfrentar, no todo van a ser bosques”, apostillaba.

Un trayecto milenario

Después de dejar atrás Carrión de los Condes, el peregrino debe atravesar dos puntos peligrosos, una gran rotonda que enlaza con la CL-625 y la N-120, para continuar por la carretera local que se dirige a Villotilla. Una vez en ella, en el primer cruce arranca la senda de tierra que discurre por la antigua vía romana, señalizada con un gran mojón de piedra situado a la derecha.

A partir de ese punto, la ruta jacobea sigue durante doce kilómetros las huellas de los romanos y de los pueblos que poblaron la Península en los dos últimos milenios. Mientras que a lo lejos se puede observar el tránsito de vehículos por la Autovía del Camino de Santiago, la paz y la tranquilidad lo llenan todo.

La Junta ha habilitado varias áreas de descanso a lo largo de este tramo, con mesas y bancos protegidos del sol por árboles o por un tejadillo. Además, desde hace cuatro años el Bar Oasis ofrece de abril hasta octubre, desde las 7 de la mañana hasta las 15.30 horas, desayunos, bocadillos, bebidas, fruta y dulces.

Al frente de este original establecimiento, instalado en una caseta de obra y que cuenta con una parrilla y un espacio con mesas y sillas bajo los árboles, se encuentra el barcelonés Rafa Catalán, quien aterrizó en el Camino por casualidad. “Me hablaron de este sitio hace cinco años, vine, ví lo que había y lo estudié para ver si era un negocio rentable. Luego pedí todos los permisos y aquí estamos”, explica.

Catalán asegura que tener un bar en uno de los tramos más solitarios del itinerario jacobeo es “una experiencia única”, “lo primero por la cantidad de gente tan diferente que pasa de todos los países, colores, ideologías, niveles económicos y culturales”.

Además, se confiesa enamorado de la Meseta castellana. “Me encanta este paisaje, rompe con lo que estás acostumbrado, aquí se pierde la vista por todos lados”, destaca el hostelero, quien explica que incluso ha dejado su Barcelona natal y se ha trasladado a vivir a Sahagún (León). “La vida aquí es muy cómoda y la gente es fantástica”, apostilla.

Unos siete kilómetros después del Bar Oasis, el peregrino comienza a intuir que el solitario trayecto por la antigua Vía Aquitania está a punto de llegar a su fin. La iglesia y el cementerio de Calzadilla de la Cueza surgen de repente en medio de la nada, aunque aún restan unos cientos de metros hasta alcanzar la localidad, cuyas casas no se ven casi hasta llegar porque están escondidas detrás de una loma.

Mientras unos optan por quedarse en el pueblo a pasar la noche, otros simplemente paran a reponer fuerzas y continúan su peregrinación tras dejar atrás uno de los tramos más especiales del Camino Francés.
Leticia Pérez / ICAL
Vía Aquitania del Camino de Santiago, entre Carrión de los Condes y Calzadilla de la Cueza, en la provincia de Palencia
Leticia Pérez / ICAL
Vía Aquitania del Camino de Santiago, entre Carrión de los Condes y Calzadilla de la Cueza, en la provincia de Palencia
Leticia Pérez / ICAL
Vía Aquitania del Camino de Santiago, entre Carrión de los Condes y Calzadilla de la Cueza, en la provincia de Palencia
Leticia Pérez / ICAL
Vía Aquitania del Camino de Santiago, entre Carrión de los Condes y Calzadilla de la Cueza, en la provincia de Palencia
Leticia Pérez / ICAL
Vía Aquitania del Camino de Santiago, entre Carrión de los Condes y Calzadilla de la Cueza, en la provincia de Palencia
Leticia Pérez / ICAL
El dueño del Bar Oasis, Rafa Catalán, situado en la Vía Aquitania del Camino de Santiago, entre Carrión de los Condes y Calzadilla de la Cueza, en la provincia de Palencia
Leticia Pérez / ICAL
Fuente del Hospitalejo, en la Vía Aquitania del Camino de Santiago, entre Carrión de los Condes y Calzadilla de la Cueza, en la provincia de Palencia