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F. S. /ICAL - Camino de Levante y Sureste a su paso por Castilla y León

Otros Caminos a Santiago (VIII) - Un itinerario de conchas, reinas y místicas

ICAL - La presencia de Santa Teresa de Jesús e Isabel la Católica polarizan el Camino de Levante y Sureste a su paso por Ávila, Valladolid y Zamora, provincia en la que se une al Duero

El mediterráneo de aguas azules y espumas blancas pintado por Sorolla es el punto de partida del Camino de Levante y Sureste, que desde Valencia llega a la tumba del apóstol a través de cinco comunidades, la Valenciana, Castilla-La Mancha, Madrid, Castilla y León y Galicia. Una antigua guía de viajes, escrita por el cartero real Pedro Juan Villuga en 1546, deja ya constancia de este itinerario, que en Castilla y León abarca las provincias de Ávila, Valladolid y Zamora para morir en la Vía de la Plata.

Asociaciones, instituciones y particulares han rescatado e impulsado a lo largo de esta década la ruta jacobea más costera, que al llegar a Medina del Campo se bifurca en dos ramales, el del Levante y el del Sureste, que llegan a Zamora y a Benavente, respectivamente.

Los que optan por el primero suelen tomar en Zamora el Camino Portugués o hacer la etapa hasta Granja de Moreruela, para enlazar allí con otro camino alternativo al Francés, el Mozárabe-Sanabrés, en lugar de continuar por la Vía de la Plata hasta Astorga. “La gente busca otros caminos para evitar la masificación del francés, busca la soledad”, constata la presidenta de la Asociación del Camino de Santiago del Sureste en Valladolid (Acasse-Va), Rebeca Justo Alonso.

Dos figuras históricas de talla monumental, Santa Teresa de Jesús e Isabel la Católica, polarizan en Ávila y Valladolid el Camino de Levante y Sureste, que se une en tierras zamoranas con otra de las señas de identidad de Castilla y León, el río Duero. La proliferación de albergues y, sobre todo, puntos de acogida, aseguran un techo al peregrino, aunque sea sobre una colchoneta o en el mismo suelo, y dejan constancia de que, poco a poco, la ruta empieza a hacerse un hueco en la maraña de caminos que conducen a Santiago. “Hemos conseguido bastante en los cinco años en los que lleva funcionando la asociación y hemos trabajado con mucho ritmo y ganas”, recalca la presidenta de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Ávila, Raquel Luisa Martín Fernández, quien reconoce a renglón seguido que en muchas guías y ensayos jacobeos, el Camino de Levante y Sureste todavía “no aparece”, por lo que hay que “continuar con su promoción”.

Dos opciones en Venta Juradera

Tal y como llega a su fin, convertido en dos ramales que desaparecen en la Vía de la Plata, así arranca este Camino en tierras abulenses, tras abandonar Madrid por San Martín de Valdeiglesias. En la Venta Juradera, junto a los milenarios Toros de Guisando y sobre la misma tierra donde tuvo lugar la proclamación de Isabel la Católica como heredera del trono de Castilla, el romero tiene que decidir la ruta para llegar a Ávila capital: por El Tiemblo y El Barraco o por Cebreros y El Herradón, la segunda más recomendable para ciclistas, por su empinada topografía, y ambas trufadas de un rico patrimonio religioso -con iglesias y ermitas y hasta un hórreo y un ‘cruceiro’ con la imagen de Santiago Apóstol antes de llegar a El Barraco- y natural, en el que habitan el buitre negro y el águila imperial.

En sí misma un museo al aire libre, la ciudad de Ávila se abre al peregrino como una de las joyas del Camino de Levante y Sureste, circundada por sus dos kilómetros y medio de muralla, cuyas almenas, cubos y torreones son los pétalos exteriores de una rosa románica que brilla sin consumirse gracias al aliento de Santa Teresa. La reformadora del Carmelo está presente en todos los rincones de la ciudad, muy especialmente en el convento que lleva su nombre, donde nació en 1515; la iglesia de San Juan, lugar en el que fue bautizada; el Convento de la Encarnación, donde pasó 30 años; y el Convento de San José o de las Madres, testigo del inicio de su reforma.

La otra gran dama de este Camino, la reina Isabel la Católica, proyecta su sombra en el Real Monasterio de Santo Tomás, donde yace su único hijo varón y primer heredero de la corona de los Reyes Católicos, el infante don Juan. Raquel Martín destaca la riqueza artística de la capital y de la provincia, así como los “espectaculares paisajes” abulenses, que cada año son testigos de un progresivo incremento en el paso de peregrinos. “En 2009 contabilizamos 213 y en 2010, hasta ahora, 290”, apunta la presidenta de la asociación jacobea, fundada hace cinco años por ocho socios, cifra que en la actualidad supera los 170.

Por Cardeñosa y Gotarrendura, donde la madre de Santa Teresa poseía un importante patrimonio, el itinerario discurre hasta Arévalo, otra localidad cargada de patrimonio, del que sobresalen la iglesia de San Martín, con sus dos imponentes torres, y la de Santa María la Mayor, el castillo, los templos de San Miguel y San Juan Bautista, el Puente de Medina o la ermita de La Lugareja, cumbre del mudéjar castellano.

El Camino se despide de Ávila en Palacios de Goda y entra en Valladolid por el pueblo fantasma de Honquilana, al que siguen Ataquines, San Vicente del Palacio y la noble e ilustre Medina del Campo, en cuyo Palacio Real Testamentario falleció en 1504 Isabel la Católica. La villa guarda otros atractivos, como el Castillo de La Mota, las Reales Carnicerías, la Colegiata de San Antolín, la iglesia de Santiago el Real y el Palacio de los Dueñas.

Variantes del Levante y del Sureste

Medina del Campo cobra una importancia capital en el itinerario de este camino, al dividirse aquí en dos variantes, la de Levante y la del Sureste, que condicionarán la incorporación del peregrino a una altura u otra de la Vía de la Plata y la posibilidad de continuar la ruta por el tradicional Camino Francés, por el menos transitado Mozárabe-Sanabrés o por el Portugués.

Además de ser testigo del nacimiento de los dos ramales, la provincia vallisoletana es la que más albergues y puntos de acogida tiene de toda la ruta en Castilla y León, gracias al empeño de los ayuntamientos y de la asociación Acasse-Va, así como de la Diputación, responsable, según Rebeca Justo, del “cambio” que ha experimentado el Camino en “los últimos tres años”. “Jamás pensamos que se lograría todo esto cuando fundamos la asociación en 2007”, afirma, orgullosa, su presidenta.

La capital de Zamora es el destino final de la variante de Levante, que deja Medina y continúa por Nava del Rey, Sieteiglesias de Trabancos y Castronuño, donde abandona Valladolid y se une al Duero para internarse en Zamora. Toro, primera parada en la provincia, deslumbra al romero con su Colegiata de Santa María la Mayor y prefigura la belleza tardorrománica de la Catedral de Zamora con la suya propia, que tomo como modelo la primera. Tras Villalazán y Villaralbo aguarda la monumental Zamora, donde el itinerario del Levante y Sureste se funde con la Vía de la Plata y el Camino Portugués.

La variante del Sureste es un poco más larga y prolonga la estancia del romero en tierras vallisoletanas: de Medina del Campo a Rueda, capital de los vinos blancos, y Tordesillas, un singular conjunto artístico en el que destacan la delicada hermosura mudéjar del Real Monasterio de Santa Clara, el gótico con toques clasicistas de la iglesia de Santa María o las Casas del Tratado, donde los Isabel y Fernando dirimieron con Juan II de Portugal sus disputas territoriales en el Nuevo Mundo.

Un arruinado torreón es todo lo que queda del castillo de Mota del Marqués, siguiente hito de esta ruta, que con Villardefrades y San Pedro de Latarce se despide de Valladolid, sin abandonar la Tierra de Campos. Y al otro lado de la línea divisoria interprovincial, las dos últimas perlas del Camino: Villalpando, cuajada de iglesias y con una notable Puerta de la Villa, y Benavente, cuyo torreón del castillo mira hacia el Norte, donde la Vía de la Plata confluye en Astorga con el camino de los caminos, el Francés.
Sergio Rodríguez / ICAL
Camino de Santiago de Valencia a Santiago. En la imagen, los Toros de Guisando cercanos a la localidad de Cebreros (Ávila)
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Camino de Santiago de Valencia a Santiago. En la imagen, los Toros de Guisando cercanos a la localidad de Cebreros (Ávila)
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En la localidad de Cebreros (Ávila) se encuentra un antiguo hospital de pobres
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Iglesia de Santiago Apóstol en la localidad de Cebreros (Ávila)
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Catedral de Ávila, por la que pasa el Camino de Levante
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Catedral de Ávila, por la hay que pasar para recorrer el Camino de Santiago de Valencia a Santiago de Compostela
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Camino de Santiago de Valencia a Santiago. En la imagen, un peregrino contempla la inmensa muralla que rodea Ávila
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Tras salir de Ávila, un peregrino vuelve la cabeza para contemplar esta ciudad fortificada
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Una de las inmensas puertas de la gran muralla que rodea la ciudad de Ávila
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En la localidad de Arévalo (Ávila) se encuentra, practicamente derruída, la iglesia de San Nicolás
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La Plaza de la Villa, de típico estilo castellano, en la localidad de Arévalo (Ávila)
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Al salir de Ávila dirección Santiago de Compostela se encuentra el monumento 'Los cuatro postes', desde el cual se contempla una vista general de la ciudad
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En la localidad de Arévalo (Ávila), a unos pocos metros del camino marcado para llegar a Santiago, se encuentra el Castillo, del siglo XIV y construído sobre otro
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Al salir de Arévalo dirección Santiago de Compostela, se cruza por uno de los puentes que atraviesan el río Arevalillo
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Castillo de Arévalo (Ávila), construido sobre otro castillo en el siglo XIV
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En la localidad de Medina del Campo (Valladolid) se encuentra el Castillo de la Mota
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Siguiendo el camino hacia Santiago de Compostela por el interior de la localidad de Medina del Campo (Valladolid), se encuentra la iglesia de Santiago la Real
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En la localidad de Medina del Campo (Valladolid) y junto a la iglesia de Santiago el Real, se encuentra una ronda dedicada al apóstol
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Iglesia del Cristo, situada en la localidad de Castrunuño (Valladolid)
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Camino de Santiago desde Valencia. En la imagen, un peregrino ojea la guía del camino junto a la Iglesia del Cristo, en la localidad de Castronuño (Valladolid)
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Camino de Santiago de Valencia a Santiago de Compostela. En la imagen, la entrada de la localidad de Toro (Zamora), en la que se encuentra el convento de Santi Espíritu
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Desde la parte posterior de la Colegiata, en la localidad de Toro (Zamora), se avista el curso del río Duero, cruzado por un puente medieval; puente que han de cruzar los peregrinos para llegar a Toro
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Camino de Santiago de Valencia a Santiago de Compostela. En la imagen, la parte posterior de la Colegiata, situada en la localidad de Toro (Zamora)