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Pasos infantiles hacia Santiago
E.P.P. -
A sus diez años, el donostiarra Iñaki Sanz salió el pasado viernes de Carrión (Palencia) con su padre con el objetivo de completar el Camino Francés que iniciaron el año pasado
Con diez años recién cumplidos, Iñaki Sanz ya ha recorrido más de 500 kilómetros del Camino de Santiago. Acompañado por su padre, José Antonio, se encuentra inmerso en su segunda aventura jacobea. Naturales de San Sebastián, ayer llegaban a Astorga (León) tras completar una nueva etapa en su viaje hasta la capital gallega.
A sus 46 años, José Antonio camina cargado con una enorme mochila mientras que Iñaki porta una muy pequeña y ligera. “Es que llevo las cosas de los dos, todo doble”, explica con una sonrisa el padre, quien indica que el niño sólo se encarga de transportar “sus juguetes, unos chicles y unos chupa-chups”. Eso sí, no se queja. “Estoy acostumbrado a ir con mochila, aunque no con una tan grande”, apostilla.
El donostiarra, de padres burgaleses, comenta que recorrió hace 17 años el Camino de Santiago y que suele ir con el niño al monte y hacer excursiones en bici, aunque nunca habían realizado rutas a pie antes de emprender su itinerario jacobeo de una forma un poco casual. “Coincidimos el año pasado en Navarra en el monte con gente que había estado en el Camino y en una visita a mis padres vimos a peregrinos en San Juan de Ortega (Burgos), lo que le llamó mucho la atención a Iñaki”, explica.
“En septiembre del año pasado yo estaba en el paro y el niño tenía vacaciones; le pregunté qué quería hacer y me dijo que el Camino, así que nos decidimos”, recuerda José Antonio. Poco después emprendieron su ruta en Roncesvalles (Navarra) y la concluyeron quince días después en Carrión de los Condes (Palencia), una experiencia que les dejó buen sabor de boca y que este año han decidido repetir.
Así, el pasado viernes retomaron el Camino en la localidad palentina con la intención de llegar a Santiago de Compostela. Serán en total cerca de 400 kilómetros. “Habíamos calculado tardar 17 ó 18 días si todo va bien, pero ya veremos porque no tenemos prisa, yo estoy en el paro y el niño de vacaciones”, explica José Antonio, quien indica que cuando lleguen a Santiago, su mujer, que no les ha podido acompañar porque está trabajando, les recogerá para pasar los tres juntos unos días de vacaciones en un camping de Galicia.
El donostiarra reconoce que la estampa de un niño peregrino sorprende a los habitantes de los pueblos que van atravesando y también a otros caminantes porque no es habitual, pero cree que es una buena experiencia para su hijo. “A mí me gusta mucho andar por el monte o ir en bici y al final todos somos egoístas y queremos que a nuestros hijos les guste lo mismo que a nosotros, así lo he llevado conmigo desde pequeño”, señala.
Por su parte, Iñaki afirma que se lo está pasando bien, aunque admite que algunos ratos se aburre porque “no hay niños para jugar”. Respecto al cansancio, lo lleva con filosofía: “A veces me canso, pero paro y luego sigo”. Su padre apostilla que caminan a un ritmo más lento que otros peregrinos porque al niño “le gusta mucho parar aquí y allá”, pero que suelen hacer los mismos kilómetros por etapa, alrededor de 25, sólo que en más tiempo.
José Antonio asegura que Iñaki “aguanta bien” el esfuerzo físico y que “le han salido un par de ampollas pequeñas, pero no le han molestado”. Además, explica que “donde más disfruta es en los albergues y más si tienen piscina”. “Prefiere quedarse allí en lugar de visitar monumentos, le encanta recorrerlos enteros y ver todos los rincones”, añade.
Con diez años recién cumplidos, Iñaki Sanz ya ha recorrido más de 500 kilómetros del Camino de Santiago. Acompañado por su padre, José Antonio, se encuentra inmerso en su segunda aventura jacobea. Naturales de San Sebastián, ayer llegaban a Astorga (León) tras completar una nueva etapa en su viaje hasta la capital gallega.
A sus 46 años, José Antonio camina cargado con una enorme mochila mientras que Iñaki porta una muy pequeña y ligera. “Es que llevo las cosas de los dos, todo doble”, explica con una sonrisa el padre, quien indica que el niño sólo se encarga de transportar “sus juguetes, unos chicles y unos chupa-chups”. Eso sí, no se queja. “Estoy acostumbrado a ir con mochila, aunque no con una tan grande”, apostilla.
El donostiarra, de padres burgaleses, comenta que recorrió hace 17 años el Camino de Santiago y que suele ir con el niño al monte y hacer excursiones en bici, aunque nunca habían realizado rutas a pie antes de emprender su itinerario jacobeo de una forma un poco casual. “Coincidimos el año pasado en Navarra en el monte con gente que había estado en el Camino y en una visita a mis padres vimos a peregrinos en San Juan de Ortega (Burgos), lo que le llamó mucho la atención a Iñaki”, explica.
“En septiembre del año pasado yo estaba en el paro y el niño tenía vacaciones; le pregunté qué quería hacer y me dijo que el Camino, así que nos decidimos”, recuerda José Antonio. Poco después emprendieron su ruta en Roncesvalles (Navarra) y la concluyeron quince días después en Carrión de los Condes (Palencia), una experiencia que les dejó buen sabor de boca y que este año han decidido repetir.
Así, el pasado viernes retomaron el Camino en la localidad palentina con la intención de llegar a Santiago de Compostela. Serán en total cerca de 400 kilómetros. “Habíamos calculado tardar 17 ó 18 días si todo va bien, pero ya veremos porque no tenemos prisa, yo estoy en el paro y el niño de vacaciones”, explica José Antonio, quien indica que cuando lleguen a Santiago, su mujer, que no les ha podido acompañar porque está trabajando, les recogerá para pasar los tres juntos unos días de vacaciones en un camping de Galicia.
El donostiarra reconoce que la estampa de un niño peregrino sorprende a los habitantes de los pueblos que van atravesando y también a otros caminantes porque no es habitual, pero cree que es una buena experiencia para su hijo. “A mí me gusta mucho andar por el monte o ir en bici y al final todos somos egoístas y queremos que a nuestros hijos les guste lo mismo que a nosotros, así lo he llevado conmigo desde pequeño”, señala.
Por su parte, Iñaki afirma que se lo está pasando bien, aunque admite que algunos ratos se aburre porque “no hay niños para jugar”. Respecto al cansancio, lo lleva con filosofía: “A veces me canso, pero paro y luego sigo”. Su padre apostilla que caminan a un ritmo más lento que otros peregrinos porque al niño “le gusta mucho parar aquí y allá”, pero que suelen hacer los mismos kilómetros por etapa, alrededor de 25, sólo que en más tiempo.
José Antonio asegura que Iñaki “aguanta bien” el esfuerzo físico y que “le han salido un par de ampollas pequeñas, pero no le han molestado”. Además, explica que “donde más disfruta es en los albergues y más si tienen piscina”. “Prefiere quedarse allí en lugar de visitar monumentos, le encanta recorrerlos enteros y ver todos los rincones”, añade.
Miriam Chacón / ICAL
José Antonio Sanz e Iñaki Sanz recorren el Camino de Santiago. En la imagen, en La Casa de los Dioses, en el trayecto entre Santibáñez de Valdeiglesias y San Justo de la Vega (León)
Miriam Chacón / ICAL
José Antonio Sanz e Iñaki Sanz recorren el Camino de Santiago. En la imagen, un momento del trayecto entre Santibáñez de Valdeiglesias y San Justo de la Vega (León)
Miriam Chacón / ICAL
Iñaki Sanz sella su credencial en La Casa de los Dioses, en el trayecto entre Santibáñez de Valdeiglesias y San Justo de la Vega (León) junto a su padre José Antonio Sanz
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