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Ricardo Ordóñez /ICAL - Caballeros y damas de la Orden de Santiago recorren el Camino Francés a lomos de un caballo

Peregrinos al paso con el emblema de Santiago

Carmen Viñas - Ocho caballeros y damas de la Orden de Santiago procedentes de Estados Unidos, Brasil y España, recorren el Camino Francés desde Burgos a lomos de un caballo

Son ocho caballeros y damas de la Orden de Santiago que proceden de lugares tan dispares como Estados Unidos, Brasil, Murcia, Santander, Andalucía y Cataluña. Durante los próximos 18 días afrontarán el Camino Francés a caballo en una aventura que les llevará a la tumba del Apóstol.

Burgos fue hoy el punto de partida de “este viaje épico”, en etapas de hasta 35 kilómetros diarios en las que pasarán por los pueblos más típicos del Camino.

Para muchos se trata de su primera experiencia en el recorrido de la ruta de un modo tan especial, pero otros son auténticos veteranos, como Manuel Palacios, un sexagenario dentista cántabro que, después de cuatro veces, ve este viaje como “una manera de hacer amigos, de recrearse en la soledad del paisaje y de disfrutar montando a caballo”.

Manuel considera que con este tipo de peregrinación “se disfruta más viendo el paisaje por la altura a la que te encuentras”. Sin olvidar que “en épocas medievales muchos peregrinos solían hacer el Camino a caballo”, destaca Nicolas, un pastor neoyorkino de 45 años que lleva más de una década preparando este viaje con su mujer. “Siempre supe que quería hacer el Camino a caballo, he tardado 13 años en conseguirlo. Para mí es una experiencia muy bonita, porque soy americano y estoy aquí con un grupo de españoles. Creo que a caballo puedes apreciar mejor las cosas y tener una vista muy bonita de la tierra”, explica.

Pese a ser un jinete experimentado –monta desde los cuatro años-, Nicolas confiesa haberse entrenado. Su compañero Manuel comparte la idea de que los participantes en esta travesía deben poseer unos “mínimos conocimientos técnicos” sobre la monta del animal para no “llegar derrotados”, aunque las etapas son cortas y los animales “muy dóciles”.

También Teresa Collet, empresaria catalana de 50 años, recomienda sin dudar la experiencia. Para ella es su segundo viaje. “Hice un caminito cortito a caballo y me quedé a medias. Los caballos nos lo dan todo para que podamos hacer el Camino así de bien. Es algo muy recomendable”, anima, sobre todo por el contacto con los equinos: “Esa energía tan buena que traspasan los caballos es una realidad, y estar encima de un ser vivo, de verdad que te vas llenando de esta energía buena y te hace también más bueno. Haces tu peregrinación de un modo más suave, aunque también se sufre, porque la lluvia y el frío están ahí”.

Marcelino Pumar Martínez, caballero de la milenaria orden de Santiago, les guía hasta Compostela. Pertenece a una empresa pionera en España en la organización de rutas ecuestres por los Caminos de Santiago y destreza no le falta, pues empezó a trotar por la ruta en 1992, acompañando a caballeros de la Orden de Malta, del Santo Sepulcro, o de Santiago” para que disfrutasen de “un viaje diferente”.

“Lo hacemos porque a pesar del tiempo, las razones para ir a Santiago siguen vivas aún después de mil años de peregrinaciones. Es una sensación increíble, de razas, de colores, donde la solidaridad y el buen rollo priman sobre todo. Esto invita a que la gente venga y nos acompañe”, reflexiona.

Marcelino defiende que, a partir de Burgos se encuentra “el tramo más bonito”, “un espectáculo”, reservado solo para quienes puedan permitirse el lujo de contar con tantos días de vacaciones y pagar los cerca de 5.000 que cuesta el viaje.“Lo más frecuente es hacer el tramo de diez días o de siete días, evidentemente. Para diez, salimos desde Astorga, y para los que tienen una semana, hacemos hacemos los últimos 200 kilómetros que dan derecho a la Compostela, desde El Cebreiro”. La empresa dispone de una web (www.caminoacaballo.com), muy conocida entre los aficionados al turismo ecuestre.

Su particular romería, por lo tanto, trasciende los cánones tradicionales, dado que la empresa “procura que las penalidades sean las menos posibles”, dada la dureza del Camino. Al menos en cuanto al alojamiento se refiere, pues el grupo pasa la noche en lugares con encanto en los que puedan estabular los caballos en las condiciones más adecuadas.

“Por ejemplo, en Burgos capital no hemos podido alojarnos por los animales, pero visitamos la ciudad, damos una vuelta. Solemos dormir en Paradores Nacionales, en monasterios restaurados, en pazos o en casas solariegas. Vamos buscando sitios que tengan alguna representatividad o algo que ver con la historia del Camino, siempre que podamos, claro. Y sobre todo que tengan un recinto para dejar los caballos, que eso es fundamental y lo más complicado”. Porque el animal, en definitiva, es la “estrella” de este viaje tan particular.
Ricardo Ordóñez / ICAL
Ocho caballeros y damas de la Orden de Santiago procedentes de Estados Unidos, Brasil y España, recorren el Camino Francés desde Burgos a lomos de un caballo. En la imagen, a su paso por las Quintanillas (Burgos)
Ricardo Ordóñez / ICAL
Ocho caballeros y damas de la Orden de Santiago procedentes de Estados Unidos, Brasil y España, recorren el Camino Francés desde Burgos a lomos de un caballo. En la imagen, a su paso por las Quintanillas (Burgos)
Ricardo Ordóñez / ICAL
Ocho caballeros y damas de la Orden de Santiago procedentes de Estados Unidos, Brasil y España, recorren el Camino Francés desde Burgos a lomos de un caballo. En la imagen, a su paso por las Quintanillas (Burgos)
Ricardo Ordóñez / ICAL
Ocho caballeros y damas de la Orden de Santiago procedentes de Estados Unidos, Brasil y España, recorren el Camino Francés desde Burgos a lomos de un caballo. En la imagen, a su paso por las Quintanillas (Burgos)
Ricardo Ordóñez / ICAL
Ocho caballeros y damas de la Orden de Santiago procedentes de Estados Unidos, Brasil y España, recorren el Camino Francés desde Burgos a lomos de un caballo. En la imagen, a su paso por las Quintanillas (Burgos)