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Un rastro de 600 billetes
E.P.P. -
El bar La Taberna de Castrojeriz (Burgos) está decorado con centenares de billetes de todo el mundo dejados por los peregrinos como recuerdo
Nada más entrar en el bar restaurante La Taberna de Castrojeriz (Burgos), los ojos del visitante se desvían hacia el techo. Colgados de las vigas de madera, se encuentran centenares de billetes de todo el mundo, recuerdo de los peregrinos que han parado allí a reponer fuerzas.
La propietaria del bar, María Jesús Calleja, explica que la colección empezó de una forma casual. Ella y su marido, Toño, estuvieron hace diez años en Brasil de vacaciones y, a su vuelta, colocaron en el establecimiento varios billetes del país sudamericano. “Algunos peregrinos los vieron y empezaron a dejarnos billetes con su dirección apuntada”, recuerda María Jesús, quien comenta que no los han contado, pero que hay “por lo menos 600”.
La hostelera señala que tienen billetes “de muchos países diferentes, sobre todo de Europa y América, algunos de Asia y de África sólo de Sudáfrica porque del resto del continente no vienen peregrinos”. Además de moneda de curso corriente, en la colección también pueden verse rarezas como antiguos billetes de Cuba con el retrato del ‘Che’ Guevara, que María Jesús resalta que ni siquiera conocían algunos cubanos que han estado en el bar.
“Nosotros nunca pedimos nada, son los peregrinos los que al ver los billetes me preguntan si tenemos de su país”, destaca la hostelera, quien añade que muchos le dejan nuevos billetes aunque los tengan repetidos porque quieren contribuir a la colección.
Pero no sólo el techo del bar capta la atención de los clientes. Tras el vistazo inicial, uno comprueba que las paredes también guardan un buen número de sorpresas, como varios recortes de prensa que cuentan la historia de ‘Berni’, un perro que se hizo muy popular entre los caminantes.
“Siempre se iba del bar siguiendo a algún peregrino y lo acompañaba durante un tramo”, explica María Jesús, quien recuerda que “lo más lejos” que llegó fue a Carrión de los Condes (Palencia), a más de 40 de kilómetros de Castrojeriz, y que normalmente alguien les avisaba de dónde estaba y tenían que ir a buscarlo en coche. “Sólo volvía si tenía alguna perra en celo”, apostilla.
La propietaria del establecimiento comenta con pena que ‘Berni’ murió en 2003 “haciendo el Camino con peregrinos”. “Comió veneno entre Itero y Boadilla del Camino (Palencia). Nos avisaron de que estaba mal, fuimos a buscarlo y lo llevamos al veterinario, pero no pudo hacer nada”, relata, recordando que “fue como si se hubiera muerto un personaje” porque a través de internet les llegaron mensajes de condolencia “de todo el mundo”.
‘Berni’ ha tenido un sucesor: ‘Dalí’, que “ahora se ha hecho formal”, según la burgalesa, quien explica que el primer año le encantaba ir corriendo detrás de los peregrinos en bicicleta y que una vez tuvieron que ir a recogerle a Mansilla de las Mulas (León) después de que recorriera 120 kilómetros.
Pero la relación del bar La Taberna con el mundo animal no se limita a los perros. María Jesús señala que antes también tenían “una pájara que bailaba jotas y le sacaba a la gente el dinero del bolsillo”. El humorista y presentador de televisión alemán Hape Kerkeling la mencionó en el libro que escribió sobre el Camino de Santiago, que se convirtió en un ‘bestseller’ en su país y que ha provocado que todavía lleguen de vez en cuando peregrinos alemanes preguntando por el animal.
Los beneficios del Camino
La hostelera tiene muy claro los importantes beneficios que supone para municipios como Castrojeriz que el Camino de Santiago pase por su casco urbano. “Da mucha vida, si no fuera por los peregrinos, esto estaría muerto y, sin embargo, se han arreglado muchas casas, tenemos tres hoteles, pensiones, muchos bares, etc.”, explica.
Natural de la localidad burgalesa, tras trabajar varios años en Bilbao, ella y su marido decidieron volverse a su pueblo en 1998 y abrir allí un bar, opción de la que se muestra encantada. “Es una hostelería muy agradecida, da gusto ver comer a los peregrinos, sólo quieren que les trates bien y que no abusen económicamente de ellos porque vienen con cada ‘palo’...”, señala la hostelera, que remarcan que “comen todo lo que les pones, y contentos”.
Nada más entrar en el bar restaurante La Taberna de Castrojeriz (Burgos), los ojos del visitante se desvían hacia el techo. Colgados de las vigas de madera, se encuentran centenares de billetes de todo el mundo, recuerdo de los peregrinos que han parado allí a reponer fuerzas.
La propietaria del bar, María Jesús Calleja, explica que la colección empezó de una forma casual. Ella y su marido, Toño, estuvieron hace diez años en Brasil de vacaciones y, a su vuelta, colocaron en el establecimiento varios billetes del país sudamericano. “Algunos peregrinos los vieron y empezaron a dejarnos billetes con su dirección apuntada”, recuerda María Jesús, quien comenta que no los han contado, pero que hay “por lo menos 600”.
La hostelera señala que tienen billetes “de muchos países diferentes, sobre todo de Europa y América, algunos de Asia y de África sólo de Sudáfrica porque del resto del continente no vienen peregrinos”. Además de moneda de curso corriente, en la colección también pueden verse rarezas como antiguos billetes de Cuba con el retrato del ‘Che’ Guevara, que María Jesús resalta que ni siquiera conocían algunos cubanos que han estado en el bar.
“Nosotros nunca pedimos nada, son los peregrinos los que al ver los billetes me preguntan si tenemos de su país”, destaca la hostelera, quien añade que muchos le dejan nuevos billetes aunque los tengan repetidos porque quieren contribuir a la colección.
Pero no sólo el techo del bar capta la atención de los clientes. Tras el vistazo inicial, uno comprueba que las paredes también guardan un buen número de sorpresas, como varios recortes de prensa que cuentan la historia de ‘Berni’, un perro que se hizo muy popular entre los caminantes.
“Siempre se iba del bar siguiendo a algún peregrino y lo acompañaba durante un tramo”, explica María Jesús, quien recuerda que “lo más lejos” que llegó fue a Carrión de los Condes (Palencia), a más de 40 de kilómetros de Castrojeriz, y que normalmente alguien les avisaba de dónde estaba y tenían que ir a buscarlo en coche. “Sólo volvía si tenía alguna perra en celo”, apostilla.
La propietaria del establecimiento comenta con pena que ‘Berni’ murió en 2003 “haciendo el Camino con peregrinos”. “Comió veneno entre Itero y Boadilla del Camino (Palencia). Nos avisaron de que estaba mal, fuimos a buscarlo y lo llevamos al veterinario, pero no pudo hacer nada”, relata, recordando que “fue como si se hubiera muerto un personaje” porque a través de internet les llegaron mensajes de condolencia “de todo el mundo”.
‘Berni’ ha tenido un sucesor: ‘Dalí’, que “ahora se ha hecho formal”, según la burgalesa, quien explica que el primer año le encantaba ir corriendo detrás de los peregrinos en bicicleta y que una vez tuvieron que ir a recogerle a Mansilla de las Mulas (León) después de que recorriera 120 kilómetros.
Pero la relación del bar La Taberna con el mundo animal no se limita a los perros. María Jesús señala que antes también tenían “una pájara que bailaba jotas y le sacaba a la gente el dinero del bolsillo”. El humorista y presentador de televisión alemán Hape Kerkeling la mencionó en el libro que escribió sobre el Camino de Santiago, que se convirtió en un ‘bestseller’ en su país y que ha provocado que todavía lleguen de vez en cuando peregrinos alemanes preguntando por el animal.
Los beneficios del Camino
La hostelera tiene muy claro los importantes beneficios que supone para municipios como Castrojeriz que el Camino de Santiago pase por su casco urbano. “Da mucha vida, si no fuera por los peregrinos, esto estaría muerto y, sin embargo, se han arreglado muchas casas, tenemos tres hoteles, pensiones, muchos bares, etc.”, explica.
Natural de la localidad burgalesa, tras trabajar varios años en Bilbao, ella y su marido decidieron volverse a su pueblo en 1998 y abrir allí un bar, opción de la que se muestra encantada. “Es una hostelería muy agradecida, da gusto ver comer a los peregrinos, sólo quieren que les trates bien y que no abusen económicamente de ellos porque vienen con cada ‘palo’...”, señala la hostelera, que remarcan que “comen todo lo que les pones, y contentos”.
Rubén Cacho / ICAL
Bar 'La taberna' de Castrojeriz (Burgos)
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