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Ricardo Ordóñez /ICAL - 'Sombras peregrinas en el Camino de Santiago' que se celebra con motivo de la Noche Negra
Sombra y misterio en el Camino
L. Sierra -
La Noche Negra metió el miedo en el cuerpo a decenas de burgaleses que participaron en un pasaje teatral ambientado en la Ruta Jacobea
Son muchos los misterios, mitos y leyendas que durante siglos ha ido conformando la historia del Camino de Santiago. Hazañas de peregrinos, hospitaleros y malhechores que en muchas ocasiones convirtieron la Ruta Jacobea en un escenario en el que el miedo y el terror fueron protagonistas de historias que, a más de uno, le han quitado el sueño. Las sombras del Camino y las huellas de los peregrinos dieron paso a cuentos y leyendas que, siglos después, pueden escucharse en algunos de los espacios más característicos del Camino, como el Hospital del Rey que, durante años, fue el albergue de la capital burgalesa. La Noche Negra invitó ayer a los burgaleses a peregrinar por las tinieblas del Hospital del Rey, uno de los hitos del camino, para desentrañar lo que sus piedras esconden.
Sábado noche. La luz del día dejó paso a las sombras y los más atrevidos intentaron desafiar al miedo haciendo cola para poder pasar una ‘jornada de terror’, se agotaron las invitaciones. La excusa, no era otra que la propuesta cultural que la Universidad de Burgos había preparado para celebrar la Noche Negra; una cita para los amantes de las emociones fuertes que, en esta edición, tuvo como reclamo a la Ruta Jacobea mediante una especie de ‘pasaje de terror’, en el que se dieron cita los sustos, la oscuridad, el erotismo y las carcajadas.
En total, más de veinte actores de distintas compañías teatrales se convirtieron por unas horas en peregrinos, hospitaleros, comerciantes, vividores, transeúntes y asesinos y pasearon sus papeles por un logrado albergue del Medievo en el que actualmente se encuentran las dependencias de la Facultad de Derecho. Un reparto perfecto para mostrar al público burgalés las situaciones por las que pasaban los peregrinos que durante siglos caminaron por la Ruta Francesa.
No acto para cardiacos en determinados tramos, el recorrido se desarrolló en una absoluta oscuridad que a más de uno le llevó a soltar algún que otro chillido, y que además, se convirtió en una singular lección de Historia o de Narrativa, según se mire. Desde la Edad Media, y tal y como narran autores como Beth Ann Lakosk, miles de peregrinos intentaron borrar sus pecados consiguiendo su remisión mientras pisaban la tierra en dirección a Compostela. El Camino fue para muchos una ruta en la que limpiar conciencias y malos actos, así como un trayecto que servía para purificar las almas de quienes habían arrebatado la vida a otros.
Puro teatro
Desde las 23 de la noche y hasta las 2 de la mañana del domingo, casi trescientas personas participaron en grupos de treinta personas que salieron cada quince minutos desde el Patio Romeros de la Facultad para participar en un recorrido teatral que, coordinado por Juan Luis Sáez contó con la asistencia de actores de las compañías ‘La Mentira’ e ‘Insomnio Teatro’ que dieron vida a tan singulares y terroríficos personajes.
La idea de este evento cultural nació con el objetivo de dar a conocer al público los misterios y hazañas que dibujaron los espacios jacobeos. En declaraciones a la Agencia Ical, el responsable del apartado teatral, Juan Luis Sáez, destacó que uno de los aspectos menos conocidos del Camino es aquel que narran las historias de terror, porque “había zonas muy despobladas y peregrinos u hospitaleros que se aprovechaban de las circunstancias para asesinar a quienes caminaban dirección a Santiago”. “En un camino de vida, la muerte estaba muy presente”, explicó Sáez, uno de los impulsores de un proyecto que, además de reproducir la época, pretendió ser un acto lúdico en el que “además de miedo, la gente pudo echarse unas carcajadas”, explicó. Risas y sustos se dieron la mano en un espacio temporal de veinte minutos en los que, a algunos participantes les sobraron segundos de angustia, y en los que a otros les faltaron momentos de tensión. Hubo gustos para todos.
Muerte y erotismo
Capitaneados por Francis, una singular hospitalera de otra época, los visitantes se adentraron en las vidas de peregrinos vivientes, fantasmas, sacerdotes perversos, enterradores, poseídos y leprosos en un recorrido en el que, además de sustos, hubo dos escenificaciones que dejaron con la boca abierta a más de uno por su contenido erótico-cómico. Pequeños toques de humor que, en cierta medida agradecieron algunos momentos de tensión como los que se produjeron al final del recorrido en un pasillo en el que actores y participantes compartieron gritos y sensaciones. Veinte minutos para viajar al pasado y liberar adrenalina.
Son muchos los misterios, mitos y leyendas que durante siglos ha ido conformando la historia del Camino de Santiago. Hazañas de peregrinos, hospitaleros y malhechores que en muchas ocasiones convirtieron la Ruta Jacobea en un escenario en el que el miedo y el terror fueron protagonistas de historias que, a más de uno, le han quitado el sueño. Las sombras del Camino y las huellas de los peregrinos dieron paso a cuentos y leyendas que, siglos después, pueden escucharse en algunos de los espacios más característicos del Camino, como el Hospital del Rey que, durante años, fue el albergue de la capital burgalesa. La Noche Negra invitó ayer a los burgaleses a peregrinar por las tinieblas del Hospital del Rey, uno de los hitos del camino, para desentrañar lo que sus piedras esconden.
Sábado noche. La luz del día dejó paso a las sombras y los más atrevidos intentaron desafiar al miedo haciendo cola para poder pasar una ‘jornada de terror’, se agotaron las invitaciones. La excusa, no era otra que la propuesta cultural que la Universidad de Burgos había preparado para celebrar la Noche Negra; una cita para los amantes de las emociones fuertes que, en esta edición, tuvo como reclamo a la Ruta Jacobea mediante una especie de ‘pasaje de terror’, en el que se dieron cita los sustos, la oscuridad, el erotismo y las carcajadas.
En total, más de veinte actores de distintas compañías teatrales se convirtieron por unas horas en peregrinos, hospitaleros, comerciantes, vividores, transeúntes y asesinos y pasearon sus papeles por un logrado albergue del Medievo en el que actualmente se encuentran las dependencias de la Facultad de Derecho. Un reparto perfecto para mostrar al público burgalés las situaciones por las que pasaban los peregrinos que durante siglos caminaron por la Ruta Francesa.
No acto para cardiacos en determinados tramos, el recorrido se desarrolló en una absoluta oscuridad que a más de uno le llevó a soltar algún que otro chillido, y que además, se convirtió en una singular lección de Historia o de Narrativa, según se mire. Desde la Edad Media, y tal y como narran autores como Beth Ann Lakosk, miles de peregrinos intentaron borrar sus pecados consiguiendo su remisión mientras pisaban la tierra en dirección a Compostela. El Camino fue para muchos una ruta en la que limpiar conciencias y malos actos, así como un trayecto que servía para purificar las almas de quienes habían arrebatado la vida a otros.
Puro teatro
Desde las 23 de la noche y hasta las 2 de la mañana del domingo, casi trescientas personas participaron en grupos de treinta personas que salieron cada quince minutos desde el Patio Romeros de la Facultad para participar en un recorrido teatral que, coordinado por Juan Luis Sáez contó con la asistencia de actores de las compañías ‘La Mentira’ e ‘Insomnio Teatro’ que dieron vida a tan singulares y terroríficos personajes.
La idea de este evento cultural nació con el objetivo de dar a conocer al público los misterios y hazañas que dibujaron los espacios jacobeos. En declaraciones a la Agencia Ical, el responsable del apartado teatral, Juan Luis Sáez, destacó que uno de los aspectos menos conocidos del Camino es aquel que narran las historias de terror, porque “había zonas muy despobladas y peregrinos u hospitaleros que se aprovechaban de las circunstancias para asesinar a quienes caminaban dirección a Santiago”. “En un camino de vida, la muerte estaba muy presente”, explicó Sáez, uno de los impulsores de un proyecto que, además de reproducir la época, pretendió ser un acto lúdico en el que “además de miedo, la gente pudo echarse unas carcajadas”, explicó. Risas y sustos se dieron la mano en un espacio temporal de veinte minutos en los que, a algunos participantes les sobraron segundos de angustia, y en los que a otros les faltaron momentos de tensión. Hubo gustos para todos.
Muerte y erotismo
Capitaneados por Francis, una singular hospitalera de otra época, los visitantes se adentraron en las vidas de peregrinos vivientes, fantasmas, sacerdotes perversos, enterradores, poseídos y leprosos en un recorrido en el que, además de sustos, hubo dos escenificaciones que dejaron con la boca abierta a más de uno por su contenido erótico-cómico. Pequeños toques de humor que, en cierta medida agradecieron algunos momentos de tensión como los que se produjeron al final del recorrido en un pasillo en el que actores y participantes compartieron gritos y sensaciones. Veinte minutos para viajar al pasado y liberar adrenalina.
Ricardo Ordóñez / ICAL
'Sombras peregrinas en el Camino de Santiago' que se celebra con motivo de la Noche Negra
Ricardo Ordóñez / ICAL
'Sombras peregrinas en el Camino de Santiago' que se celebra con motivo de la Noche Negra
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'Sombras peregrinas en el Camino de Santiago' que se celebra con motivo de la Noche Negra
Ricardo Ordóñez / ICAL
'Sombras peregrinas en el Camino de Santiago' que se celebra con motivo de la Noche Negra
Ricardo Ordóñez / ICAL
'Sombras peregrinas en el Camino de Santiago' que se celebra con motivo de la Noche Negra
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