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Miriam Chacón /ICAL - Construcción de un albergue para peregrinos en Moratinos (Palencia)

Un sueño de vida hecho realidad en Moratinos

Carmen Viñas - Un italiano y un argentino han dejado atrás sus anteriores vidas para abrir en junio el primer albergue de peregrinos del municipio palentino

Después de meses de esfuerzo, quebraderos de cabeza y renuncias personales, están a punto de cumplir su sueño. El italiano Bruno Bernoni y el argentino Daniel di Pietropolo abrirán en junio un albergue para peregrinos en Moratinos, el penúltimo municipio del trazado en Palencia antes de adentrarse en tierras leonesas.

Bruno ha aparcado sus herramientas de fontanero en Brescia y Daniel las suyas como relojero en Barcelona para embarcarse en la gran aventura de crear un espacio de acogida para los peregrinos del Camino Francés. La suya es una historia de amistad que comenzó allá por 2004 en la misma ruta y que se consolidó a lo largo de otros cuatro caminos más, tanto a pie como en bicicleta, además de realizar juntos la Vía Romea, un recorrido de peregrinación entre Milán y Roma.

“Nos conocimos porque Bruno tenía un problema con su bicicleta y yo, que soy de ascendencia italiana, lo ayudé a buscar mecánico, pues no le entendían. Luego nos despedimos tres veces en el Camino y tres veces nos volvimos a encontrar. La tercera fue la última y decidimos hacer juntos el Camino. Luego seguimos en contacto. Él vino a mi casa de Barcelona con su mujer y sus hijos, y también he ido yo a su casa”, narra Daniel cómo comenzó su amistad.

“Enamorados del Camino”, fueron “dando vueltas” a la idea de abrir un albergue, mientras Bruno funda la Asociación Bresciana de Amigos del Camino de Santiago con la finalidad de difundir las beldades de la ruta, y ofrece charlas en numerosas parroquias de los alrededores de Brescia.

De su entusiasmo se contagiaron el medio centenar de personas que actualmente integran la asociación. Sin embargo, su proyecto necesitaba una inversión de la que no disponían. “Nadie quiere poner dinero si no sabe adónde va. Y nos encontramos durante estos años con este problema, que había mucha gente interesada en el Camino, pero nadie colaboraba de manera efectiva porque no tenía la seguridad de donde y a quien ayudaba”, explica Daniel.

Pero no desistieron. Comenzaron a buscar una casa que se adaptase a sus necesidades “tanto edilicias como económicas” en un nuevo recorrido del Camino francés -esta vez en coche- desde Logroño a Sahagún, con el anhelo de que apareciese la propiedad más adecuada. Hasta que la encontraron en Moratinos, donde no había otro albergue, ni bar, ni farmacia.

Bruno decidió entonces hipotecar su vivienda en Italia, “con gran disgusto” para su familia y comprar dos casas contiguas fácilmente adaptables a sus pretensiones, que actualmente se encuentran inmersas en un proceso de reforma. En una de ellas se situará el albergue propiamente dicho, con dos dormitorios con capacidad para 20 personas cada uno. En la otra, se dispondrá un pequeño bar con restaurante y la cocina del mismo. Todo ello en la parte inferior, mientras que en la primera planta tendrán su residencia Bruno y Daniel, con dos habitaciones con baño propio, y un espacio común de cocina y salón.

El restaurante estará solo dirigido a peregrinos, pero abrirán el bar a otros clientes, pues “va a ser el primero del pueblo” y se lo han “pedido” los propios vecinos, según dicen, “encantados” ante la apertura de un centro de estas características en Moratinos.

Los animosos promotores han volcado toda su experiencia como peregrinos en el diseño del albergue. “Al haber hecho cinco veces caminos de peregrinación, sabemos un poco de qué va la cosa, aunque nos ha costado trabajo hacernos entender con los técnicos. La gente que no ha hecho el Camino no sabe de qué va, y te proponen soluciones que no se adaptan a la mentalidad que se adquiere en el Camino”, comenta Daniel.

Por ejemplo, respecto a la alimentación. Consideran “excesivamente energéticos” y “poco saludables” los denominados ‘menús del peregrino’, por lo que una nutricionista miembro de la asociación, “que también ha hecho el Camino”, ha elaborado uno “en el que se tiene en cuenta las calorías diarias que consume un peregrino y las diferentes estaciones del año”. Además, incluirán propuestas para vegetarianos, pues según su experiencia, “muchos peregrinos lo son y tienen muchísimas dificultades para encontrar comida”.

También quieren cuidar al peregrino que va en bicicleta, a quien consideran “un poco maltratado”. “En muchos albergues no te dan cobijo porque no tienen lugar donde dejar la bicicleta. Nosotros habilitaremos una zona para ello. Y luego existe otro planteamiento erróneo, porque te ven con la bicicleta y piensan que puedes tirar hasta el siguiente albergue seis kilómetros más allá, e igual ya llevo 70 a la espalda. Llega un punto en que hasta odias la bicicleta”, lamenta Daniel, que se ha convertido en el traductor y mano derecha de su socio.

“Llegué a España desde Buenos Aires hace diez años y me instalé en Barcelona, donde trabajaba de relojero. Ahora lo he dejado todo, incluido una novia, pero es que este sueño del Camino estaba antes de conocerla y ¿cómo voy a dejarlo ahora? Si quiere, que se venga. ¿Cómo te vas de Barcelona a Moratinos?, me preguntan. Si no has hecho el Camino, no lo entiendes. Pero es que cuando lo haces, luego descubres otra forma de vida y de pensamiento, te cambia absolutamente la cabeza”, justifica Daniel.

En el caso de Bruno, su familia tampoco ha acogido de buen grado sus planteamientos, aunque “van asimilándolo”. Dos de sus tres hijos han viajado a Moratinos con la intención de comprobar ‘in situ’ en qué consiste ese “sueño” de su padre. Bruno explica en italiano que, “al principio, creían que era una idea loca, y poco a poco van comprendiendo”.

Ahora, echando la vista atrás, Bruno ríe cuando recuerda aquel día en el que sin saber prácticamente nada de España ni del Camino -“fue una cosa muy extraña”, sintió el impulso de seguir una flecha amarilla que le ha cambiado la vida.
Miriam Chacón / ICAL
Bruno Bernoni (I) y Daniel di Pietropaolo (D), frente a las obras del futuro albergue para peregrinos 'Hospital San Bruno' en Moratinos (Palencia)
Miriam Chacón / ICAL
Obras del futuro albergue para peregrinos 'Hospital San Bruno' en Moratinos (Palencia)
Miriam Chacón / ICAL
Obras del futuro albergue para peregrinos 'Hospital San Bruno' en Moratinos (Palencia)
Miriam Chacón / ICAL
Bruno Bernoni hipoteco su vivienda para hacer realidad el proyecto de creación de un albergue para peregrinos en Moratinos (Palencia)
Miriam Chacón / ICAL
Bruno Bernoni (D) y Daniel di Pietropaolo (I), en a las obras del futuro albergue para peregrinos 'Hospital San Bruno' en Moratinos (Palencia)
Miriam Chacón / ICAL
Bruno Bernoni (I) y Daniel di Pietropaolo (D), retiran el papel pintado del futuro albergue para peregrinos 'Hospital San Bruno' en Moratinos (Palencia)