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Peio García /ICAL - Hitos del Camino

Tesoros de la España medieval en un templo mítico

Carmen Viñas - La Basílica de San Isidoro culmina el Jacobeo con próximas intervenciones en su rico patrimonio, especialmente en la fachada sur, el Panteón Real, la Cámara de doña Sancha y las pinturas murales

La Real Colegiata de San Isidoro aguarda al peregrino para mostrarle su riqueza patrimonial. Cada año, más de 100.000 personas visitan su museo, en el que se exponen piezas de gran valor, algunas de las cuales son auténticas maravillas de la España medieval.

A lo largo de este Jacobeo, San Isidoro ha mantenido su emblema de ‘Hito del Camino’ y ha estrechado sus históricos vínculos con quienes recorren la ruta jacobea, al menos desde el punto de vista espiritual, pues el Cabildo ha celebrado cada día, a las 7.30 y a las 19.30 horas, sendas misas del peregrino. La experiencia, según afirma el abad, Francisco Rodríguez Llamazares, ha sido “sumamente rica, hasta muy emotiva”, debido a la “especial” respuesta de los peregrinos.

“Hemos visto pasar a gente de todo tipo. Muchos italianos, franceses, alemanes, pero también de Corea, japoneses, chinos, brasileños, y sudamericanos. O sea que el campo de peregrinación se ha abierto enormemente al mundo entero”, indica.

Muchos han podido observar, también, las sucesivas intervenciones realizadas en esta notable infraestructura en los últimos años por parte de la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Castilla y León gracias a una pequeña exposición didáctica. La limpieza y restauración de los muros interiores del templo, capiteles y medallones, la protección de elementos escultóricos y la restauración de bóvedas, vitrales, elementos de hierro, de carpinterías y de pavimentos, así como mejoras en el muro norte de la basílica, la zona del claustro y la cubierta, son algunos ejemplos.

Todo ello ha permitido, según Rodríguez Llamazares, que la colegiata luzca, en estos momentos, “un estado de conservación muy aceptable”, dado que “lo más urgente está recuperado y en un buen estado de conservación, lo cual es una tranquilidad muy grande para todos”.

En este Año Santo, se han sentado las bases para acometer nuevas restauraciones. Por un lado, la Junta de Castilla y León y el cabildo firmaron un convenio para la restauración del edificio y las pinturas murales interiores. Por otro, el Cabildo y Caja Madrid acordaron la reforma y modernización del ‘Museo de la Colegiata’.

Ambos se enmarcan en el ‘Proyecto Cultural para la restauración de la Colegiata de San Isidoro’, cuya inversión asciende a 4.250.000 euros, de los cuales el Gobierno regional aporta 1.750.000 euros, la Fundación Caja Madrid 2.000.000, y el Cabildo, los 500 restantes. La Colegiata, además, es uno de los nueve lugares de especial significación jacobea en Castilla y León que se incluyen en el programa ‘Hitos del Camino’.

Precisamente, el proyecto contempla la restauración de la Puerta del Perdón, conocida así por ser la que empleaban los peregrinos para solicitar la absolución de sus culpas. Ahora, sin embargo, solo se abre cuando lo solicitan al Cabildo grupos organizados de peregrinos “que desean un acceso más solemne a la basílica”. Entonces, se les hace una pequeña lectura sobre el significado de la puerta y, a continuación, se adentran en la Colegiata.

“También tiene mucha relación jacobea por el grabado que se contempla en el tímpano”, indica el abad de San Isidoro. Recuerda al momento del descendimiento de Jesucristo en la cruz, con el sepulcro vacío, símbolo de la resurrección, y a la izquierda del mismo, se representa la Ascensión del Señor. Dos apóstoles franquean la puerta: San Pedro, con las llaves del cielo y San Pablo con un libro.

Para la mayoría de los visitantes, en cambio, el acceso se realiza normalmente por la puerta del mediodía, que también será restaurada. Esta entrada es más conocida como Puerta del Cordero, por la figura de este animal que aparece centrado en una especie de almendra mística portada por ángeles, y porque narra la historia de Abraham, el fiel hombre que estaba dispuesto a sacrificar a su hijo por mandato divino.

La portada ofrece otros elementos claves para comprender su historia. El primero, a la derecha, es la efigie de Pelayo, el sobrino del Obispo de Tui, que fue apresado por un rey musulmán que intentó abusar sexualmente de él, y éste prefirió martirio.

El segundo elemento es la figura de San Isidoro, con el báculo y la mitra. A su izquierda, un soldado con una espada expresa que se trataba de una iglesia de especial protección por el poder civil. Y en la parte superior, aparece la figura del rey David. “Tiene una presencia especial porque estamos hablando del palacio de los reyes, de la residencia de los reyes de León”, aclara el abad. La fachada queda rematada por otra escultura de San Isidoro, esta vez, plasmado tal como se apareció en la batalla de Baeza a las tropas del rey Alfonso VII.

Continuas erosiones

El abad destaca el carácter “inminente” de las obras de restauración que pongan fin a las erosiones que muestra la piedra, “muy delicada” a causa del “agresivo clima leonés, el paso del tiempo y el excremento de las palomas, que ejerce un efecto corrosivo”. Entre las medidas de protección y prevención está previsto instalar un sistema electrostático en las superficies que evite que se posen estas aves.

Ambas portadas conforman la fachada sur del templo. Previamente, se había realizado un estudio petrológico para determinar las intervenciones más adecuadas. Los estudios desarrollados en los relieves y las esculturas han revelado que la fachada, de estilo románico, cuenta también con intervenciones de épocas renacentistas y barrocas. Junto con la piedra de Boñar, labrada y tallada, la Colegiata está construida con otros materiales como la caliza, e incluso, puede presumir de contar con granito y diferentes tipos de mármoles.

Tanto en las zonas decorativas de la portada del Cordero y de la puerta del Perdón, como en los tímpanos, arquivoltas, capiteles y decoración ornamental colocada bajo la cornisa tienen aplicada una pátina de yeso que altera los sustratos de la piedra cuando se encuentra en zonas expuestas a la humedad. También se detectó una aplicación de resinas acrílicas realizada hace décadas, seguramente para consolidar o controlar la alteración. “Este factor puedo incrementar los procesos de alteración en los últimos años si las cantidades fueron importantes, ya que suelen disminuir la permeabilidad de las superficies”, según aclaran desde la Dirección general de Patrimonio de la Junta.

Entre las principales acciones que el Ejecutivo regional tiene previsto llevar a cabo en el monumento destacan los trabajos de pre consolidación y limpieza de la superficie de la piedra, la eliminación y retirada de juntas y recrecidos en mal estado de conservación, la integración volumétrica de pequeñas faltas e injertos de piedra, sellado de grietas y fisuras, y protección de la piedra frente al agua.

También serán objeto de restauración el Panteón Real, la Capilla de los Arcos, la Cámara de Doña Sancha y las magníficas pinturas murales que allí se encuentran. Respecto a estas últimas, el proyecto contempla una pre consolidación y eliminación de brillos, una limpieza de la policromía original, la reintegración volumétrica de lagunas y grietas, así como la reintegración cromática de pequeñas faltas y la aplicación de termoplástico en toda la superficie como protección final.

Actualmente han desaparecido las pinturas de los laterales, aunque los expertos en Patrimonio de la administración regional están estudiando la posibilidad de recuperarlas y colocarlas en su emplazamiento original.

Acceso a lugares desconocidos

El proyecto cultural de la Colegiata permitirá acceder a lugares casi totalmente desconocidos. Se trata, en concreto, de una zona que comunica la torre, construida sobre uno de los cubos de la antigua muralla, con el museo y el resto de las dependencias de la casa. “En este momento, ese lugar es totalmente inaccesible. La actuación contempla que se pueda visitar también la torre, que está recientemente restaurada y a través de ella se puede acceder en los distintos departamentos justo hasta tocar casi el gallo y la veleta que la rematan”, indica Francisco Rodríguez Llamazares.

También se pondrá fin a los problemas de accesibilidad que sufre el museo, quizá una de las “carencias más graves”, según el deán. Para llegar a él, los visitantes deben sortear una escalera empinada y estrechísima, que en cierto modo resulta peligrosa cuando existe una gran afluencia de visitantes, y es impracticable para personas impedidas o minusválidos.

Y ya en el mismo museo “hay cantidad de escalinatas, de escalones, subidas y bajadas, que dificultan enormemente el paso”. “Todo ello se está estudiando y estoy seguro de que está en buenísimas manos”, recalca. Por otro lado, también se analizará el programa museográfico desde diferentes puntos de vista para adecuarlo a las mayores exigencias de los visitantes.

Mientras tanto, y a la espera de que se coloquen los primeros andamios, San Isidoro seguirá ofreciendo cobijo espiritual e intelectual a cuantos llamen a su puerta.
Peio García / ICAL
Puerta del Perdón de la Real Colegiata de San Isidoro en León
Peio García / ICAL
El abad de la Real Colegiata de San Isidoro en León, Francisco Rodríguez
Peio García / ICAL
Puerta del Mediodía o del Cordero de la Real Colegiata de San Isidoro en León
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El abad de la Real Colegiata de San Isidoro en León, Francisco Rodríguez
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Capilla de Los Arcos de la Real Colegiata de San Isidoro en León
Peio García / ICAL
Réplica de la Cruz de los reyes Fernando y Sancha, expuesta en la Real Colegiata de San Isidoro en León
Peio García / ICAL
Puerta del Perdón de la Real Colegiata de San Isidoro en León
Peio García / ICAL
Fachada principal de la Real Colegiata de San Isidoro en León